sábado, 21 de marzo de 2009

Cuando uno es feliz


Ésta semana ha sido diferente, solo me hace preguntarme porque la vida (me imagino la de todos), nos da tiempos así de extraños. No se si me entienden, eso de subir y bajar, que tus emociones sean como una montaña rusa (tampoco con subidas y bajadas tan vertiginosas que digamos porque me dan miedito).


Luego de las turbulencias sentidas en mi hogar la semana anterior, todo ha vuelto a la calma, no sigo dejando de pensar continuamente las situaciones y es raro cuando uno tiene todo claro por dentro, en mi mente la situación en que vivo está clarísima, también lo que pretendo, también lo que quiero. No es igual cuando quiero hacer equivalencias con mi corazón, ahí todo se confunde. Pero uno debe seguir, y tratar de que el tiempo sea buen compañero para dejar que poco a poco las cosas cambien, y sino siempre hay lugar para otras soluciones.


El martes a la noche estaba en el trabajo, detrás de la compu tratando de terminar un trabajo pendiente, mi celular reposando sobre mi escritorio, de pronto sonó...mire la pantalla y era un número del exterior, me figuré que sería una amiga que reside en España, me había dejado un mensaje en el facebook de que me iba a llamar para contarme algo.


Yo : hola
El : Oír la voz de mi talibana es lo que necesitaba.
Yo : holaaaa (allí comencé a morir)


Me levanté y me fui para otra oficina desocupada para hablar más tranquila, era él, mejor dicho ÉL, con mayúsculas, como se merece (bah no se si tanto), estuvimos hablando media hora, en la que reí, reí, y reí... Porque él siempre hace florecer mi alma?, porque le da sentido a todo?, porque me llama ?


Porque aún habiéndome señalado como talibana (dice que va conmigo, que mato por lo que quiero, que no dejo de pelear, que no paro, que no puede con esa condición mía de pensar y querer más de lo que él puede dar). En algún momento odie cuando se refería a mi de esa manera, pensaba que tildándome de tal me ponía en el lugar en donde no quiero estar: el de acechadora. Ahora con el paso de los años, cuando me lo dice me río, soy talibana y por lo visto en su vida una talibana que no puede olvidar.

La vanidad de su persona es tan grande, (no me gusta eso de él), que el muy puto (perdón no puedo expresarlo de otra manera), me llamó excusándose que me debía la contestación de unos mail que intercambiamos hace un tiempo, y como tenía que hacer tiempo para entrar a una reunión decidió hacerlo. En mi interior supe que no era así, hablamos de todo un poco, pasamos por momentos serios, por momentos de sueños compartidos y recuerdos que los dos tenemos aún muy latentes. Nos despedimos con una frase que luego escribí en algún papel que sé, va a perderse "Algún día, en algún lugar..."

Antes de cortar le dije - "feliz cumpleaños" (era el día del mismo)
me dijo - te acordaste..
le dije - no contabas con mi astucia
me dijo - quería que sintieras remordimientos (riéndose sonoramente)
le dije - no los siento, ni los iba a sentir, que malo sos !
me dijo - jaja, si, lo soy... chao Cristina, me iluminaste el día
le dije - chau, vos también a mi.
Cortamos. Respiré profundo.
Luego me enfrenté a una manada de cajeras que esperaban les cerrara la recaudación, yo con una cara que no podía ocultar todos esos sentimientos que me removieron el alma, ellas apuradas por partir hacia sus casas.
Los demás días transcurrieron con esas sensaciones de felicidad que no sé explicar en letras, hay cosas que nos llenan de esperanzas. La llamada fue una de ellas.


El viernes tuve consulta con el equipo de la clínica en donde me operé, ahora estoy yendo una vez por mes a controlarme. Llegué llena de miedos, he pasado por tantas cosas con lo referente a mi peso, que aún no me creo que la decisión que tomé - la de operarme - ha sido una decisión definitiva, que no voy a volver atrás, que no voy a subir de peso nunca más. Pero los temores son más grandes y a veces me veo llena de pensamientos tales como - habré subido de peso?, - y si éste mes no baje nada? etc, etc,.
Apenas llegué se me fueron todos los temores, me pesaron y bajé 5.100kg, me falta poquito para bajar de decena, no puedo explicarles, y aunque lo hiciera no lo entenderían... la fuerza que mueve en mi una balanza y unos números... me cambia la cara, me cambia la vida, me vuelve siempre a poner frente al camino que quiero.
Llevo 38 kilos menos. Me regalé un vestido hermoso que no se cuando voy a usar, a la noche les hice un desfile a mi hijo y mi pareja que estaban mirando un partido en la tele, se rieron de mí y mis ocurrencias, mi hijo se tapaba los ojos y decía: mi mamá esta loca...
Yo los quise más que nunca.

Hoy los quiero a todos.

"La felicidad pareciera ser un estado de ánimo pasajero, efímero, que se escurre de nuestra vida apenas aparece alguna dificultad."


jueves, 19 de marzo de 2009

El conductor (parte II)


Me gustaría poder expresarles y que realmente sintieran lo que Gustavo36 significaba para mí, para ello tendría que relatarles muchísimas experiencias que a veces no quiero recordar.
Cuando uno logra escapar de una realidad de violencia doméstica, es solo el primer paso, y diría que quizás lo que nos queda por vivir y recuperar es un tanto más difícil que lo anterior.
En mi caso por lo menos así lo fue, me metí dentro de un caparazón donde solo entraba mi hijo, y a veces había lugar para alguno de mis viejos, nadie más.
El hecho de haber perdido mi propio yo, era lo más difícil, donde habría de encontrarlo?

Gustavo36 es especial en mi vida, y no pienso si su historia era real, si vivía o no con una mujer, a veces es mejor no analizar éste tipo de situaciones, sino recordarlas así sin más.
Él me devolvió muchas sonrisas nocturnas, me hizo sentir especial, hizo que volviera a sentir esperanzas, a saber que después de la larga noche que había sufrido, comenzaba a amanecer nuevamente.
Volví a confiar en mí, me reencontré con una mujer más madura que poco a poco iba perdiendo los miedos…y volvía a SER alguien.

El tiempo se sucedía con la rapidez que no logramos ver cuando vivimos con una sonrisa pintada en el rostro, así era que a veces ni cuenta me daba que pasaban 10 días sin que Gustavo36 entrara al chat, me había convertido en una integrante más de esa banda de mujeres que daba la bienvenida a la sala, gracias a Willy (otro PERSONAJE con mayúsculas) que hizo las presentaciones pertinentes, y me incorporó a ese “circulo de compañías nocturnas”. Willy me hizo el aguante con Gustavo36 tanto tiempo que , debo decirles que mantuve con él una relación de 10 meses (antes de conocer a Gus) luego de habernos conocido personalmente la cual no tiene valor relatar, ya que fue una amistad “con derechos” muy bonita, y nada más, así como vino se fue. Y aunque aún sigo chateando con él de vez en cuando, nunca pudo en mi corazón suplantar a Gustavo36.

Toda esperanza de un encuentro, o una relación, con Gustavo36 había desaparecido, ya ni me lo proponía ni me enloquecía tanto al ver su coche, la carrera era evidente no la iba a ganar yo.

Una noche Gustavo entro a la sala y directamente sin preámbulos me abrió privado:

Gustavo36: Hola chiquita
Yo: Gus que alegría verte! No cambias más vos, te encanta hacerte desear!
Gustavo36: Ya sabes que mis cosas no son fáciles
Yo: Si, como va todo? Levantaste los ánimos?
Gustavo36: todo igual, ya ni sé que hacer.
Yo: Bueno dale tiempo a las cosas, siempre hay alguna salida
Gustavo36: ésta noche entré con un propósito…
Yo: ah si?, y se puede saber cuál?
Gustavo36: mi propósito favorito
Yo: a ver, que gane Peñarol?, que los Momo ganen en el carnaval?
Gustavo36: no
Yo: Levantar algo en el chat?
Gustavo36: jaja no no creo que eso me sirva de mucho!!
Yo: bueno soy toda oídos
Gustavo36: todas las noches mi propósito favorito es ver que éstas en la sala, y hablar con vos.
Llego de trabajar, me preparo algo y me siento a leerte, me devolvés la ilusión chiquita, no sabes cuanto. Por eso deje de entrar, no puedo cambiar nada de mí y no me parece justo crear esperanzas en vos.
Yo: Gus, sabes que sos especial para mí, y que aunque me encantaría que encuentres las armas para luchar contra todo, creo que en tu interior no crees que las cosas cambien. Ya no tengo esperanzas.
Gustavo36: Dame tu teléfono
Yo: Que??
Gustavo36: Bueno hace casi dos años que nos conocemos, no tengo derecho a conocer tu voz?
Yo (muerta de amor): Si, pero…
Gustavo36 (totalmente decidido): Dale
Yo (desconcertada): 099……..
Gustavo36: Me desconecto y te llamo ya
Yo (sin aún creerlo): OK
Gustavo36: bye.

A los dos minutos sonó el teléfono y la voz de Gustavo36 no solo era linda, sino que iba completamente con la que había imaginado de él, nos reímos los dos bastante, los nervios hacían estragos (por lo menos en mí).
Gustavo me dijo que ahora estaba solo,- no hice más averiguaciones-, que las cosas seguían sin mejorar, que en los momentos malos pensaba en las bobadas con la que yo lo hacía reír todas las noches, y que de tanto pensar, se había decidido a que nos conociéramos.
Me planteo claramente las cosas, el no iba en éste momento a comenzar ninguna relación, y menos conmigo, tenía muchísimos problemas como para compartirlos con alguien, pero sentía que conocernos era algo que nos debíamos.
Me sorprendió pero no tanto su razonamiento, no pensaba en Gustavo36 como un amor imposible, sino como un hombre que me atraía, al que quería entrañablemente y sobretodo me había ayudado sin saberlo a salir del pozo, era mi salvador.
Tampoco quería una relación, estaba viviendo mi soltería muy bien, conociendo gente, y hacerme ilusiones con Gustavo era caminar hacia atrás.
Le dije que estaba de acuerdo con conocernos, y se alegro muchísimo, me dijo:

- Bueno chiquita esta todo dicho, entonces el viernes vamos a cenar juntos….. en mi casa
- Plop !!

Sabía lo que una cena en su casa podía desencadenar, pero la intriga, el amor que alguna vez había sentido por él, la atracción que despertaba aún en mí, y el cariño que le tenía, eran más fuertes. Decidí seguir adelante después de todo era soltera, joven y mi moral era mi problema. Pero podría manejarlo después?.

Luego de esa noche hablamos por TEL dos veces más, al día siguiente me llamo para ver si no me había arrepentido, al otro para ver cuanto me faltaba para llegar.
Estacioné el auto en la calle de su casa, era una noche fría de julio, y estaba bastante nerviosa, impaciente, pensaba que estaba arriesgando tantas cosas, mira si era un maniático, mira si me daba droga ( jaja, mi mamá siempre me decía cuando era adolescente: tené cuidado porque te pueden dar droga !!, siempre tan fatalista la vieja). Miré el nº de la casa que me había dicho, eran unos apartamentos de 4 pisos, y la luz sobre la puerta era una de las únicas encendidas en la cuadra. Bajé del auto, lo cerré y me encamine hacia allí. Toque timbre, y sentí pasos cerca, me quedé durita, la zona no tiene buena fama, es céntrico, pero las noches es desierto.

Apareciendo detrás de mi Gustavo36: Te estaba esperando….
Yo dandome vuelta: Gustavo?
Gustavo36: Quien más?

Ahora chicas lectoras (y si los chicos son felices léanlo también) déjenme decirles que Gustavo36 no solo era un galán por chat, era un galán en persona, todo lo que vi me gustó, era alto, cuerpo bien formado, ojos claros, y rostro franco.
Se ve que no pude disimular mi cara de grata sorpresa (nunca puedo), Gustavo se rió y abrió la puerta haciéndome pasar al pasillo para subir hasta su apto, que era en el 2do piso.
Conversamos bobadas mientras ascendíamos, y yo le preguntaba, porque no me esperaste en tu casa, el me dijo que quería ver lo que yo hacía, como me manejaba para llegar, como bajaba del auto, si tenía pinta de nerviosa, si iba decidida etc.
Y que pinta tenía? – pregunté.
La que siempre imaginé – respondió.

Su Apto, era chico, estaba amueblado normalmente, y todo muy ordenado, me lo mostró (no había demasiado que ver… pero mis ojos recorrían detalles para ver rastros de alguna mujer).
No creía realmente que Gustavo se hubiera separado, pero tampoco lo sabía.
Nos sentamos a conversar, y todo lo que veía me gustaba, cada vez más, él era tal como en el chat, las mismas palabras que escribía las decía, y tenerlo frente a frente, ver sus gestos, ademanes, era un regalo precioso que no iba a desperdiciar.

Se disculpó pues su idea era cocinar, pero tuvo que irse por un llamado urgente y no había podido preparar nada. Le dije que no había problema, si quería yo cocinaba algo.
De ninguna manera – contesto.
Pidamos algo por teléfono.

Nos pedimos unos chivitos, y seguimos conversando, cuando llego la comida ya habíamos pasado el principio. Nos habíamos mirado mucho, habíamos repasado en silencio los detalles del otro rostro, del otro cuerpo. Nos habíamos dicho sin voz que nos gustaba lo que veíamos.
Nos sentamos a cenar, y no parábamos de conversar y conversar, como dos personas que se conocen de toda la vida, cerveza va, cerveza viene se acabaron los chivitos, y que decirles no hay cosa que me ponga más inquieta que no tener nada entre las manos, lo que seguía iba a ser inevitable.
Nos sentamos a beber la última botella en un sillón del living, un poco cerca un poco lejos, la música que se escuchaba no la recuerdo, en mi mente los ritmos eran otros.
Le dije que quería hablarle de algo, y muy seriamente, que no se riera, y me tomara muy enserio que tenía necesidad de hablarlo. Me miro pensativo y dio la señal de que me escuchaba.
Le dije (porque tenía la gran necesidad y agradecimiento de hacerlo), que él era el responsable de la mujer que veía, que no importaba lo que pasara en el futuro, de lo que el destino tenía preparado para mí, el momento que ahora estaba viviendo, el de mirarlo a los ojos y decirle gracias de corazón, de decirle que aún apelando a toda sus sensibilidad era imposible que realmente él pudiera sentir todo lo que me había ayudado. Había renacido gracias a sus atenciones, sus halagos, sus palabras, no era necesario ver rostros para sembrar esperanzas, y eso era justamente lo que él hizo en mí, brindándome la confianza que necesitaba para seguir adelante y dándole valor a mi persona, ese valor que yo sentía no existía. Que por eso nunca lo iba a olvidar- aquí ya mi ojos estaban llenos de lágrimas (soy bastante llorona), el se acerco a mí y me abrazó de la manera que siempre imaginé que algún día lo haría.
Lo que vino después se fue desencadenando naturalmente, sus besos eran los más dulces, sus caricias las más tiernas, los dos vivíamos ese momento como el fin de una historia que no podía quedar inconclusa. El amor que pusimos esa noche sobre la cama, era un amor inventado por dos seres auténticos tomando un camino que no tenía salidas. Disfruté cada momento porque iba a ser el último, mi corazón lo sabía.
El sol ya había salido cuando me acompaño a mi coche sin despegarse de mi cuerpo, los abrazos no acaban nunca, el momento de la despedida no queríamos que llegara.
Me fui, conduciendo lentamente, el sol estorbaba mi mente… sonó mi teléfono, mire la pantalla, era él.

Yo: Hola Gus
Gus: Hola chiquita
Yo: Que paso?
Gus: Quería decirte que realmente sos especial. Nunca te voy a olvidar.
Yo (llorosa): Ni yo a vos… Te quiero
Gus: También yo.

Colgamos, tenía que conducir más de 25 Km. hasta llegar a mi casa, el tiempo para pensar lo que había vivido no sabía si era ese, el estado de emoción que tenía no sabía cuanto duraría, las caídas de los sueños pueden ser duras. Mi sueño se había hecho realidad, con la advertencia del hada madrina, que había puesto límites desde el vamos, los mismos límites que puso Gustavo, cuando esa noche me dijo que su mujer estaba en Buenos Aires.
- No te puedo mentir chiquita…

miércoles, 18 de marzo de 2009

El conductor (parte I)


La vida siempre nos depara vueltas curiosas e increíbles.
La noche que entre al Chat + de 30 (siempre me gustaron mayorcitos), no sabía que esperar, en realidad no conocía nada de Internet.
En mi trabajo estaban instalando unos programas nuevos de computación y un día mientras almorzábamos en la oficina con uno de los instaladores, le pedí que me enseñara a chatear, así lo hizo y esa misma noche tuve mi primera experiencia, mi primer nick – que mantuve durante años -, y mi primer amor-chatero.
La sala estaba llena de personajes variados, entré y me quedé allí sin hablar ni nada, solo leyendo, de vez en cuando aparecía algún privado con el clásico diálogo:

PR- hola como estás?
Yo- Bien y vos?
PR- bien, que edad tenés?
Yo- 24 y vos?
PR- 30 y como sos?

Obviamente hasta allí llegaba mi diálogo, pues no me interesaba quien se preocupara en la quinta línea por mi físico.
Seguí atentamente el disturbio que había en la sala, especialmente el que causaban dos muchachas y la algarabía con la que recibían cada ingreso – especialmente a los masculinos-.
Hasta que apareció Gustavo36, al que casi violaron con sus palabras al entrar:

- divino gusssssssssss te estábamos esperando !!!!
- gusssss veniii a los yuyos que te rompo todo!!!!

(Para el que nunca chateo le aclaro que los yuyos es cuando hablas en pv con alguien)

Eso fue muy flojito, porque estás chicas (bah mujeres), eran como dice una compañera de trabajo “un regalo”, Gustavo36, muy galantemente les enviaba besos y más besos agradeciendo tan calurosa bienvenida y así siguieron bromeando durante rato.
Mientras tanto yo leía atentamente toda la situación y mi mente peligrosa, maquinaba la loca idea de que aquél hombre escondido tras un nick pudiera ser él mismo que arranco rápidamente su auto después de nuestra cita. La edad y nombre coincidían totalmente, así como también la sala de chateo se correspondía a la Web donde los dos nos habíamos inscripto en el sector de solos y solas.
Yo creía que sí que era él, no podía haber muchos Gustavo 36 por allí, entonces vi parpadear una ventanita y tuve mi primer diálogo con el susodicho.
Me encantaría poder recrear la galantería de éste sujeto, la forma en la que escribía, su caballerosidad era sin dudas un ejemplo para todos los hombres que chatean, así era como debía abordarse a una dama.
Obviamente no era el otro pollerudo de 36 años, no se podía esconder tanto detrás de una pantalla, definitivamente él no era.
Recuerdo que tuvimos una charla agradable, lo que me hizo querer repetirla al día siguiente y al otro, y al otro.
A medida que iban pasando las noches, me sentaba frente a la PC a esperar que apareciera su nick Gustavo36. Me había dicho era conductor de ómnibus (colectivos), y terminaba el turno bastante tarde. Yo salía también tarde de trabajar, iba a buscar a mi nene a la casa de mis viejos, volvía para la mía – vivía en la casa de al lado- hacia la cena. Comíamos, jugaba un rato con el gordo, y lo acostaba. Allí empezaba mi rutina nocturna de esperar el famoso nick, que no faltaba ni una sola noche. Gustavo36 me contó que conducía un coche interdepartamental, o sea no conducía en la capital, sino que lo hacía desde la capital hasta uno de los departamentos linderos… y cual era el departamento lindero?... Seguro: era el departamento en donde vivo !!
Es un departamento muy grande, por lo que ni se me pasó por la cabeza lo que me enteré unas líneas más abajo. El caso es que:
Mi trabajo queda en el centro de un balneario.
Mi trabajo está a 20 mts de una parada de ómnibus, que a su vez es también el destino de los mismos ( o sea el fin del viaje).
Gustavo36 era conductor de esa línea de ómnibus hace años.
Paraba muchas veces en el día a 20 mts de mí, donde estaba unos 15 min, luego volvía a la capital, y emprendía nuevamente el mismo viaje.
Tengo ojos grandes, pero su tamaño se multiplico al verme presa de tantas coincidencias con aquel galán de sala de chat, que me tenía fascinada sin nunca haberme prometido nada.
Mi gran duda era… decir o no decir… hasta ese momento había callado varios datos que hacía?
Termine contándole donde vivía, donde trabajaba, etc, etc, y aquella situación no hizo más que causaros gracia y seguir sumando expectativas.
Por mi parte un día disimuladamente le pregunte el número de su coche - para poder identificarlo- y él supongo que más de una vez habrá ido a mi trabajo a vichar a escondidas.
Mi suerte no era tal, si les cuento la cantidad de veces que perseguí a el coche 903 se mueren de la risa, era una mala suerte infame, si lo alcanzaba el coche iba lleno y no podía ver al conductor, o se ponía en rojo y yo quedaba de un lado del semáforo y él de otros… muchísimas veces pasó lo mismo y nunca podía ver su rostro, solo una vez una silueta un poco desdibujada no conseguí más que eso.
La situación sentimental de Gustavo36 era la siguiente, era divorciado, tenía 3 hijos que adoraba, y vivía con una muchacha a veces sí a veces no. El me decía que estaba con ella porque no sabía vivir sin una mujer, pero que no lo llenaba del todo, que era algo pasajero.
Conmigo la situación era así, entraba al chat todas las noches según el para hablar conmigo, me mimaba, me piropeaba, me hacía reír y también me monopolizaba. Yuyeábamos horas y nos despediamos sin más, sabiendo que al otro día nos volveríamos a encontrar.
A veces Gustavo tenía muchos problemas, me los contába, y entre los dos escribiamos lineas y lineas de posibles soluciones, el me agradecía mi compañía, yo, la suya. Claro que siempre jorobábamos con nuestro encuentro, el que algún día tendríamos, que obviamente escribíamos sería muy apasionado, nos reíamos mucho juntos.

Al tiempo las entradas de Gustavo36 comenzaron a ser más distantes, yo no quería preguntar el porque pues no tenía derecho de nada, el me comentaba más y más problemas desconsoladamente – eran más bien problemas económicos- y sus ausencias se hacían cada vez más largas. Y mi amor platónico especial se inquietaba cada vez más…. Pasaron como dos años hasta el día en que conocí a Gustavo36, bueno mejor dicho la noche….

lunes, 16 de marzo de 2009

La pascualina de mamá


Aturdida, y aburrida. Me encontraba en esos momentos en que la vida se estanca y no ves la salida aunque esté iluminada por un letrero parpadeante y sonoro.


Un día escribí en esos lugares donde dejas anuncios y buscas parejas, amistades etc., ni idea de lo que puse en ése momento tenía 23 o 24 años y buscaba desesperadamente el rumbo.


Así fue que comencé a mailearme (acabo de inventar ésta palabra), con un muchacho de 36 años creo ya ni recuerdo, que se llamaba Gustavo, trabajaba de administrativo en una empresa conocida era separado y tenía un niño, casi de la misma edad que el mío. Decidimos encontrarnos. Yo no tenía demasiadas esperanzas pues no me habían conmovido tanto sus letras, pero sí unos nervios terribles y al ser un estado en el que no me acostumbro a encontrar (el de los nervios), se me hacía muy difícil esperar la hora, el día y el desenlace de la situación ya hacía años no salía con nadie. Salí con una de mi amigas a comprarme ropa y prepararme para lo que viniera. Llegado el momento me vestí y arreglé sintiéndome bastante mejor aunque mis nervios no disminuyeran la impaciencia por el momento que se venía iba desapareciendo... ya era casi la hora, cuando me subí al auto y encaminé hacia el estacionamiento del centro comercial donde nos íbamos a encontrar. Ya no me acuerdo cual fue mi primera impresión, pero si que era un hombre normal de apariencia agradable. Dejé mi coche y en el suyo nos dirigimos a algún lugar para cenar. Mi primera decepción llego cuando me llevo a un lugar que hoy en día es de lo más chic, pero en aquellos tiempos era un bar de viejos, totalmente desierto, mayor fue mi asombro cuando pidió solo un sandwiche caliente y un café - se supone se trataba de una cena - , rápidamente pedí lo mismo con un refresco para no desentonar y hablamos de varias cosas triviales sin mucho interés. Lo que recuerdo claramente es que me habló mucho de su madre, demasiado de su madre, de como le cocinaba, describía sus recetas con bastante admiración, lo que me hacía reír pues para mí eran un asquete - aunque claro que no se lo dije-, por fin llego la hora de pagar y lo hicimos a medias, nos subimos al auto y dirigimos hasta donde estaba el mío, cuando estacionó -no muy cerca- empezó a conversar de nuevo, bla, bla, bla... yo ya estaba pasada de pascualinas, empanadas, omelletes y tortillas, en verdad no me interesaba como cocinaba la que nunca iba a ser mi suegra, y menos el pollerudo de su único hijo, pero creo que la amabilidad nunca está demás y escuche sus recomendaciones atentamente.


Nos despedimos sin más, con la promesa que los dos sabíamos no íbamos a cumplir, de repetir la salida. Lo que más me disgustó - y nunca le voy a perdonar - fue la forma en que se fue, la manera de arrancar el auto sin esperar (eran las 2 de la mañana) a que llegara al mío y subiera - siempre que dejo a alguien en su casa si es denoche y tarde espero que entre -.


Siempre tan tonta, pensar que los otros van a tener para con vos la amabilidad que uno tiene...


Obvio que nunca más lo vi, ni tuve contacto con él más el de haberle escrito un último mail, recomendándole en éste como ser un poco caballero y deseándole suerte en la vida. Igual no me conforme... una noche entre en un chat de la misma página de encuentros y cuando vi aparecer un nick: Gustavo36 le abrí privado, quizás pudiera reírme sola del pollerudo. Resultó ovbiamente ser otra persona, esa era la primera vez que yo chateaba y no sabía nada sobre ese mundo del tan grande.... Gustavo36 me enseño bastante, pero esa es otra historia.

jueves, 12 de marzo de 2009

Conclusiones


Primera, decirle a todos los que me dejaron su comentario en el post anterior que volví a intentar, y espero cambios o quizás solo espere ser un poco más valiente.
Gracias por sus consejos.


Quería terminar un poco la idea de el post del los otros días http://loquesiguedespuesde.blogspot.com/2009/03/uno-de-mis-primeros-ex.html

Al contar o recordar esas experiencias siempre relato como lo hice, siendo flaca (aunque solo tuviera 14 años), pude ver claramente las miserias de la gente, pude valorar más a los amigos (los que quedaron y estuvieron siempre).

Miserias tenemos todos:

YO:- solo viéndome bien en el espejo pude darme cuenta de que valía siendo gorda o flaca, y que sí todos discriminamos.

- Ahora pienso que quizás el engancharme con Sergio que no era para nada bien parecido fue mi manera inconsciente de dar una lección... o sea la chica que antes era gorda/ahora flaca y bonita se enoviaba con el más feo de los feos aunque la cortejaran (que antigua) muchos bien parecidos. Debo decir que esa nunca fue mi intención.

MI AMIGO MARTÍN: (hablé de él en otro post) me llamaba por teléfono para preguntarme porque estaba con Sergio?; si era joda, si era lástima que era?

MIS MEJORES AMIGAS DESDE LA INFANCIA: Cuando se dieron cuenta de que yo era competencia me hicieron a un lado,de una manera no muy limpia que digamos.

SERGIO: No digo que no quisiera estar de novio conmigo, pero luego las cosas se le plantearon fácilmente con otras chicas y no resistió la tentación.


Todo eso lo transporto en el tiempo y mi conclusión es que seguimos siendo igual, no importa que hayan pasado 20 años, las miserias de los seres humanos no evolucionan.

Ejemplos actuales:

Yo- Me veo hermosa con mi nuevo cuerpo que sigo descubriendo día a día. Quizás también peque de vanidosa.

Mi AMIGO MARTÍN: Le pregunta por mí telefonicamente a una amiga, le dice si estoy más flaca, como estoy, y le pide detalles de mi marido (a quien no conoce) y quien casualmente tampoco es muy lindo (se habrán dado cuenta que no me gustan los lindos, o quizás no miro rostros sino corazones).
Mi AMIGA es la excepción ella no ha cambiado a lo largo de los años (nos hicimos más amigas cuando yo estaba flaca, después de que las otras me hiciran a un lado, pero nos conociamos desde antes)

Ahora no existe Sergio, por lo tanto lo voy a relevar con una historietita:


" Hace varios años ya como 8 o 9 comencé a sucumbir en el mundo del chat, vale decir que como siempre me acompañaba mi soledad y descubrí un mundo nuevo en donde me sentía mejor. Aún sin recuperarme de mi matrimonio de espanto, y habiendo ya pasado varios años completamente sola, (ni pareja, ni roce de nada con nadie) y estando en la flor de mi juventud 23 o 24 años decidí que ya era hora de vivir un poquito... Tomando fuerzas de donde fuera, comencé una nueva dieta (sin ganchos, ni nada que se le parezca), adelgace unos cuantos kilos con el propósito de generarme más confianza y viví una seguidilla de citas a ciegas con hombres de chat. Hombres que se decían solos, con los que chatee muchísimo tiempo antes de conocer, con los que me divertí mucho cuando lo hice (pues lo que había en mi mente en ese momento no era buscar amor). Después de una lista ni muy larga ni muy corta, necesite desesperadamente al amor, y concluí luego de pensarlo largamente: éstos hombres cuando chateaba con ellos también necesitaban amar, o por lo menos es lo que ellos decían, ya se que podían ser mentiras pero en nuestro interior quien no busca continuamente el amor?. Ahora, esos solitarios hombres sucumbieron en el mundo de los solos y las solas de internet y se dieron cuenta que podían dar rienda suelta a su vida aún siendo tímidos, feos, lindos, gordos, flacos, narigones, pelados etc, siempre iba a haber alguna que los correspondiera, aún tan solo por una noche. Aún encontrando una que actuara de "novia en la sala de chat" (nada de relaciones a largo plazo) no dejaban la diversión por una sola mujer.
Eso los armó de valor, para dejar su búsqueda de lado y seguir conociendo extrañas. Es un poco lo que le paso a Sergio":

No me arrepiento de ninguna de esas experiencias, y aún de vez en cuando me mando mails con alguno, me ayudaron a salir del pozo y volver a ser yo de nuevo. Algún día las convertiré en post.


martes, 10 de marzo de 2009

Él dice que me ama


Uf!! cansada estoy de no saber lo que quiero... de ir y venir en mi relación de pareja y nunca saber la dirección que quiero tomar.... siempre termino en el mismo lugar, teniendo lo mismo de antes, viviendo igual que antes.

Será que se que soy una maniática, será que es como él dice: "vos querés un cuento de hadas"

No no pido tanto.

Lo que realmente me entristece es pensar si esto va a ser todo....esto va a ser lo último emocionante que voy a vivir en cuanto al amor?

Los otros días leía un libro llamado El club de lectura , se trataba de 5 mujeres(típico libro femenino) las cuales se conocían por intermedio de un grupo de lectura donde cada una proponía un libro y mensualmente se encontraban para comentarlo, paralelamente a eso la autora va dando detalles de sus vidas que oh casualidad coinciden con diferentes pensamientos o impresiones que les van dejando los libros ya leídos.... Bueno el libro no está tan mal, de última mis gustos literarios son muy amplios y muchas veces necesito internarme en el mundo de las novelas chic lit !! Para olvidarme de mi propio mundo.... mi marido dice que me hace mal, que paso de leer vidas de reinas a leer El Diablo viste a la moda.

La cuestión es que una de las protagonistas del libro "Harriet", está casada con un hombre maravilloso, pero no se conforma con eso y busca otras alternativas (que tampoco la satisfacen) Tom, su marido termina abandonándola, y de esa manera haciendo caso a la muy famosa frase: "si quieres a algo dejalo libre..si vuelve a es porque es tuyo etc etc" Tom la abandona, lo que hace que Harriet se de realmente cuenta de que lo ama. (A mi eso todavía no me paso.. pero creo que es bueno cuando estamos en éste punto tomarnos un tiempo, claro..mi marido no lo entiende así)

Cuando discuto con mi marido... bastante frecuentemente...lo primero que pienso y se me viene a la cabeza es que quiero que se vaya... que quiero probar como es sin él..... Y lo confieso: Cuando tenemos peleas grandes lo echo todo el tiempo, cosa que a el le abruma y me reprocha constantemente... es que estoy tan fastidiada con él, que ya no le veo salidas a la relación. Le he pedido que cambie lo que me incomoda... pero vieron como es.... siempre parece que va a cambiar y nunca llega nada. El domingo era mi día libre en el trabajo (libro un día cada dos semanas) como siempre íbamos a almorzar a lo de mis viejos, y mi hijo estaba grabando un bendito jueguito en el pen drive para llevar a lo de los abuelos... le dije que se apurara... entonces viene el susodicho y comienza a rezongar a decir que va a apagar la llave general de la luz para que se corte todo... Momento le dije - ya estoy yo resolviendo las cosas - no te metas.

Y bueno por esa estupidez comenzó la pelea que dura hasta hoy, en realidad no es estupidez, es mi hijo y cuando lo estoy "disciplinando, rezongando, " o como quieran llamarle, no debería él meterse, porque sino mi hijo me va a perder el respeto que me tiene. Terminé solo con Gaby en lo de mis viejos, porque dijo que no iba (esperando que yo rogara que si lo hiciese)(espero sentado). Y también yo esperé sentada ver aparecer su auto por allá o una llamada y como no lo hizo más me enojé.

Creo que la diferencia mayor que tenemos es como vemos el amor... para mi debe ser todo sinceridad, confianza, lealtad, miradas que se sepan solas, y ese compartirlo todo que no puede faltar. No sé como ve el amor un hombre de 48 años con dos divorcios y muchas historias feas encima.... o sea él dice que me ama... yo no le creo, porque?

Porque no le veo capacidad de amar o expresamente por lo que yo siento?

Es porque espero más del amor?
Y si temino todo y después quiero que vuelva?
Y sí no logro nunca terminar todo?

viernes, 6 de marzo de 2009

Uno de mis primeros ex...


Hace días buscando un tiempo para sentarme sola, y tranquila , escribir y dejarme llevar contándoles anécdotas , pensamientos, mi vida...Tenía varios temas de lo cuales escribir

1- Las Cosas que aún amo de ti.

2- Las Cosas que empecé a "odiar"de ti.

3- Un "ex" de cuando era adolescente

4- Y finalmente luego de leer un post de un blog amigo " Sentirse fea, lo que toda mujer debería saber".

Aún no terminé de decidir.

Ya lo hice: Les voy a contar mi historia con Sergio


En la secundaria, puntualmente en mi clase eramos como 39 alumnos, teníamos una barrita adorable (algunos nos conocíamos desde los 4 años). Durante el verano de 1991 (14 años, es raro pues desde chica me dije que los 14 me iban a marcar, y así lo hicieron) hice algo que ahora de grande cuento muy a menudo, y en ese entonces ocultaba constantemente. No me critíquen, ni a mí ni a mis padres, pues tampoco es tan grave: ME COSÍ LA BOCA.

Un médico endocrinólogo bastante reconocido aquí, ofrecía un tratamiento fuera de lo normal: te cosía la boca durante el tiempo que fuera necesario para que bajaras de peso y solo tomabas líquidos, un día una de mis primas vino con la noticia que una clienta del banco donde trabaja se lo había hecho y me trajo la dirección. Tenía 14 años y pesaba 90 kilos.

Por supuesto que enseguida le pedía mamá que me lleve a una consulta y así fue como un 30 de diciembre de 1998, un cirujano, con anestesia local unió mis dientes colmillos superiores con inferiores mediante unos alambres que no me permitían abrir la boca, al principio fue bastante traumático pero luego (cuando la balanza comenzó a marcar menos) me fui acostumbrando y ya no sufrí más.... comenzaron las clases y yo aún tenía los ganchos en mi boca, me inventé una historia de que me había descolocado la mandíbula (que creo todos creyeron) y comencé a vivir como "flaca" entre los que siempre había sido la "gordita del grupo", "la mejor amiga de los varones: su consejera", "a la que todos recurrían para hacer de casamentera" etc, etc.

Los queridos "ganchos", vale decirles que una de las anécdotas más graciosas que tengo en mi vida y siempre pero siempre contaré, es que MI PRIMER BESO FUE CON GANCHOS !!!!, sí, no se rían please, no saben lo difícil que fue para mí contarle a ese desconocido que no iba a poder meterme la lengua jaja, aún me río !!!

Ese fue mi primer novio y digamos que el efecto que causó en mi fue el de darme confianza, o sea empecé a verme linda, a darme cuenta de que realmente era linda. Las cosas que me pasaban eran raras, rarísimas y me dolían.

Julio era el más lindo del liceo, todas morían por el (yo no nunca me gustaron los rubios) era amigo de mi hermanos desde chico y siempre se iba los fines de semana con mi familia para afuera, o sea de niños tuvimos una relación estrecha, pero ya de adolescentes, el más guapo de todos ni me registraba, ni por cortesía, ni por nada. Hasta que un día (por supuesto yo ya estaba flaca y linda) Me vino a hablar, que como estaba que esto que lo otro, yo ni corta ni perezosa le dije: - Que te dió por hablar conmigo ahora Julito ?, no me interesa !!, y me fui, la verdad no me interesaba y lo que más detesté de estar flaca en aquella época fue el darme cuenta a muy temprana edad de los valores de las personas, de lo cínicas que pueden llegar a ser y de que la envidia aunque a veces te dicen que es de la buena, nunca deja de ser envidia.

Sergio, era digamos que el más "feo de los feos", y era de mi clase, conformaba mi barrita de amigos , pero no nos dábamos mucho hasta ese año, en el que coménzamos a salir todas las tardes todos juntos a bobear por ahí. Como mi vieja trabajaba hasta tarde, a las 20hs, debía estar en casa para preparar la cena para mi padre, si estaba haciendo algo interesante "por ahí" siempre debía volver a casa a preparar la cena, para luego volver a salir. Mi compañía más frecuente para ir hasta casa era la de Sergio, iba conmigo, esperaba a que cocinara lo que hubiera que hacer, y luego juntos volvíamos a la diversión. De a poco se nos fue haciendo costumbre nuestra mutua compañía, y en algún momento , (creo que por alguna peleíta no nos vimos unos días) yo me dí cuenta de que Sergio me gustaba, y era obvio que yo a él, todos me lo decían: Está muerto contigo ....., la cuestión es que un día mientras esperábamos afuera de un almacén Sergio me dijo: Queres ser mi novia o no?, digamos que no fue muy romántico, nada en él lo era, pero era la pregunta que yo esperaba y tuvo la respuesta que él quería. Desde ese día comenzamos un noviazgo del que tengo los más lindos recuerdos de compañerismos, o me van a decir que dormirse hablando por tel. no es divinísimo, o que él te regale su collar más preciado (aún lo tengo)no es una muestra de amor, tengo también un cassette que me grabó (se las daba de DJ) que comienza con unas de las canciones que más adoro : Loosing my religion de R.E.M.

Que más decirles, creo que a Sergio también le subió la auto estima bastante, pues la maldad de las mujeres puede llegar tan lejos, que ahora Sergio ("el oso" le decíamos por lo grande) tenía un tropel de admiradoras que me irritaban los nervios. La cosa terminó medio peleados, igual nos veíamos cuando nos juntábamos con los chicos, pero nada volvió a ser igual. Al año siguiente me cambié de liceo, fuimos unos cuantos de la barra que lo hicimos, pero todos para lados diferentes y solo algunos seguimos viéndonos frecuentemente... creo que a Sergio lo vi hasta los 17 o 18 años y tuve a lo largo de éstos años esporádicas noticias de él, que no sabía si creer o no: que andaba en las drogas, que había estado preso, que se había ido a vivir con su padre a Brasil.

Gustavo mi hermano menor, fue a jugar al fútbol 5 la otra noche, se le acercó un muchacho que le dijo: vos sos el hermano de Cristina, el chico no?

- Si - dijo mi hermano estudiándolo con detenimiento.

- A Cristina... como anda como está?-

- Bien, ah... ahora me acuerdo de vos - le dijo Gustavo y se quedaron conversando un rato.

- Bueno mandale muchos saludos de parte de Sergio, y anda tranquilo que el auto queda bien cuidado....-

Pd. el análisis de la cuestión lo dejo para otro post, sino se hace muy pesado.