
Hace tiempo que mi vida da vueltas sin tomar ningún rumbo ni determinado ni deseado ni nada, voy pensando en cambiar esto o lo otro pero nada. Todo queda y muchas veces el tiempo dirá es mi pensamiento más frecuente. Cansada de esa desidia "crónica" que llevo hace díría años, es que dije que debía empezar por algún lado, y aún sin creerlo veo que habiendo tirado los dados, las fichas se han puesto en juego. Ésta semana me pasaron muchas cosas juntas, y nada tienen que ver con los kilos (mañana voy a la nutricionista). Primero el martes tuve la audiencia de divorcio de mi primer marido, una historia fugaz que marco mi vida no solo porque me dejo a mi tesoro de hijo, sino porque me hizo madurar derrepente, me hizo sufrir como loca, y me dejo muchas secuelas que demoré años y años en superar, creo que el haber pasado por todo eso es lo que ahora me hace tan fuerte (aunque a veces me sienta tan pequeña). Mi ex no fue a la audiencia, y la verdad eso fue un alivio (hace 12 años que no lo veo, algún día escribiré esa historia) no tenía ganas ningunas de cruzarmelo, pero se ve que la maldad no le llego a tanto. Por otro lado ayer me reencontre con mi medio hermano (hijo de mi padre y mayor que yo), hace 10 años que no nos veíamos, me llamo por tel (antes vio a uno de mis hermanos), y nos encontramos en la cafetería de un Mac Donalds. No se si tengo ganas de que entre denuevo en mi vida pues hace años me decepcionó bastante y no quiero volver a pasar por eso. No se si es sincero, por otro lado pienso que a mi viejo le va a hacer feliz volver a tenernos a todos juntos comiendo asado los domingos, pero también temo con que le haga daño a él. Tercero y último, mi marido está trabajando a full, y lo veo con ganas, con tantas como hace tiempo no le veía, será porque le di un ultimátum, o porque estoy encarando mi vida de una manera distinta y eso hace que todo se desencadene y el juego siga?
