Mostrando entradas con la etiqueta VIEJOS RECUERDOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VIEJOS RECUERDOS. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de marzo de 2009

El conductor (parte II)


Me gustaría poder expresarles y que realmente sintieran lo que Gustavo36 significaba para mí, para ello tendría que relatarles muchísimas experiencias que a veces no quiero recordar.
Cuando uno logra escapar de una realidad de violencia doméstica, es solo el primer paso, y diría que quizás lo que nos queda por vivir y recuperar es un tanto más difícil que lo anterior.
En mi caso por lo menos así lo fue, me metí dentro de un caparazón donde solo entraba mi hijo, y a veces había lugar para alguno de mis viejos, nadie más.
El hecho de haber perdido mi propio yo, era lo más difícil, donde habría de encontrarlo?

Gustavo36 es especial en mi vida, y no pienso si su historia era real, si vivía o no con una mujer, a veces es mejor no analizar éste tipo de situaciones, sino recordarlas así sin más.
Él me devolvió muchas sonrisas nocturnas, me hizo sentir especial, hizo que volviera a sentir esperanzas, a saber que después de la larga noche que había sufrido, comenzaba a amanecer nuevamente.
Volví a confiar en mí, me reencontré con una mujer más madura que poco a poco iba perdiendo los miedos…y volvía a SER alguien.

El tiempo se sucedía con la rapidez que no logramos ver cuando vivimos con una sonrisa pintada en el rostro, así era que a veces ni cuenta me daba que pasaban 10 días sin que Gustavo36 entrara al chat, me había convertido en una integrante más de esa banda de mujeres que daba la bienvenida a la sala, gracias a Willy (otro PERSONAJE con mayúsculas) que hizo las presentaciones pertinentes, y me incorporó a ese “circulo de compañías nocturnas”. Willy me hizo el aguante con Gustavo36 tanto tiempo que , debo decirles que mantuve con él una relación de 10 meses (antes de conocer a Gus) luego de habernos conocido personalmente la cual no tiene valor relatar, ya que fue una amistad “con derechos” muy bonita, y nada más, así como vino se fue. Y aunque aún sigo chateando con él de vez en cuando, nunca pudo en mi corazón suplantar a Gustavo36.

Toda esperanza de un encuentro, o una relación, con Gustavo36 había desaparecido, ya ni me lo proponía ni me enloquecía tanto al ver su coche, la carrera era evidente no la iba a ganar yo.

Una noche Gustavo entro a la sala y directamente sin preámbulos me abrió privado:

Gustavo36: Hola chiquita
Yo: Gus que alegría verte! No cambias más vos, te encanta hacerte desear!
Gustavo36: Ya sabes que mis cosas no son fáciles
Yo: Si, como va todo? Levantaste los ánimos?
Gustavo36: todo igual, ya ni sé que hacer.
Yo: Bueno dale tiempo a las cosas, siempre hay alguna salida
Gustavo36: ésta noche entré con un propósito…
Yo: ah si?, y se puede saber cuál?
Gustavo36: mi propósito favorito
Yo: a ver, que gane Peñarol?, que los Momo ganen en el carnaval?
Gustavo36: no
Yo: Levantar algo en el chat?
Gustavo36: jaja no no creo que eso me sirva de mucho!!
Yo: bueno soy toda oídos
Gustavo36: todas las noches mi propósito favorito es ver que éstas en la sala, y hablar con vos.
Llego de trabajar, me preparo algo y me siento a leerte, me devolvés la ilusión chiquita, no sabes cuanto. Por eso deje de entrar, no puedo cambiar nada de mí y no me parece justo crear esperanzas en vos.
Yo: Gus, sabes que sos especial para mí, y que aunque me encantaría que encuentres las armas para luchar contra todo, creo que en tu interior no crees que las cosas cambien. Ya no tengo esperanzas.
Gustavo36: Dame tu teléfono
Yo: Que??
Gustavo36: Bueno hace casi dos años que nos conocemos, no tengo derecho a conocer tu voz?
Yo (muerta de amor): Si, pero…
Gustavo36 (totalmente decidido): Dale
Yo (desconcertada): 099……..
Gustavo36: Me desconecto y te llamo ya
Yo (sin aún creerlo): OK
Gustavo36: bye.

A los dos minutos sonó el teléfono y la voz de Gustavo36 no solo era linda, sino que iba completamente con la que había imaginado de él, nos reímos los dos bastante, los nervios hacían estragos (por lo menos en mí).
Gustavo me dijo que ahora estaba solo,- no hice más averiguaciones-, que las cosas seguían sin mejorar, que en los momentos malos pensaba en las bobadas con la que yo lo hacía reír todas las noches, y que de tanto pensar, se había decidido a que nos conociéramos.
Me planteo claramente las cosas, el no iba en éste momento a comenzar ninguna relación, y menos conmigo, tenía muchísimos problemas como para compartirlos con alguien, pero sentía que conocernos era algo que nos debíamos.
Me sorprendió pero no tanto su razonamiento, no pensaba en Gustavo36 como un amor imposible, sino como un hombre que me atraía, al que quería entrañablemente y sobretodo me había ayudado sin saberlo a salir del pozo, era mi salvador.
Tampoco quería una relación, estaba viviendo mi soltería muy bien, conociendo gente, y hacerme ilusiones con Gustavo era caminar hacia atrás.
Le dije que estaba de acuerdo con conocernos, y se alegro muchísimo, me dijo:

- Bueno chiquita esta todo dicho, entonces el viernes vamos a cenar juntos….. en mi casa
- Plop !!

Sabía lo que una cena en su casa podía desencadenar, pero la intriga, el amor que alguna vez había sentido por él, la atracción que despertaba aún en mí, y el cariño que le tenía, eran más fuertes. Decidí seguir adelante después de todo era soltera, joven y mi moral era mi problema. Pero podría manejarlo después?.

Luego de esa noche hablamos por TEL dos veces más, al día siguiente me llamo para ver si no me había arrepentido, al otro para ver cuanto me faltaba para llegar.
Estacioné el auto en la calle de su casa, era una noche fría de julio, y estaba bastante nerviosa, impaciente, pensaba que estaba arriesgando tantas cosas, mira si era un maniático, mira si me daba droga ( jaja, mi mamá siempre me decía cuando era adolescente: tené cuidado porque te pueden dar droga !!, siempre tan fatalista la vieja). Miré el nº de la casa que me había dicho, eran unos apartamentos de 4 pisos, y la luz sobre la puerta era una de las únicas encendidas en la cuadra. Bajé del auto, lo cerré y me encamine hacia allí. Toque timbre, y sentí pasos cerca, me quedé durita, la zona no tiene buena fama, es céntrico, pero las noches es desierto.

Apareciendo detrás de mi Gustavo36: Te estaba esperando….
Yo dandome vuelta: Gustavo?
Gustavo36: Quien más?

Ahora chicas lectoras (y si los chicos son felices léanlo también) déjenme decirles que Gustavo36 no solo era un galán por chat, era un galán en persona, todo lo que vi me gustó, era alto, cuerpo bien formado, ojos claros, y rostro franco.
Se ve que no pude disimular mi cara de grata sorpresa (nunca puedo), Gustavo se rió y abrió la puerta haciéndome pasar al pasillo para subir hasta su apto, que era en el 2do piso.
Conversamos bobadas mientras ascendíamos, y yo le preguntaba, porque no me esperaste en tu casa, el me dijo que quería ver lo que yo hacía, como me manejaba para llegar, como bajaba del auto, si tenía pinta de nerviosa, si iba decidida etc.
Y que pinta tenía? – pregunté.
La que siempre imaginé – respondió.

Su Apto, era chico, estaba amueblado normalmente, y todo muy ordenado, me lo mostró (no había demasiado que ver… pero mis ojos recorrían detalles para ver rastros de alguna mujer).
No creía realmente que Gustavo se hubiera separado, pero tampoco lo sabía.
Nos sentamos a conversar, y todo lo que veía me gustaba, cada vez más, él era tal como en el chat, las mismas palabras que escribía las decía, y tenerlo frente a frente, ver sus gestos, ademanes, era un regalo precioso que no iba a desperdiciar.

Se disculpó pues su idea era cocinar, pero tuvo que irse por un llamado urgente y no había podido preparar nada. Le dije que no había problema, si quería yo cocinaba algo.
De ninguna manera – contesto.
Pidamos algo por teléfono.

Nos pedimos unos chivitos, y seguimos conversando, cuando llego la comida ya habíamos pasado el principio. Nos habíamos mirado mucho, habíamos repasado en silencio los detalles del otro rostro, del otro cuerpo. Nos habíamos dicho sin voz que nos gustaba lo que veíamos.
Nos sentamos a cenar, y no parábamos de conversar y conversar, como dos personas que se conocen de toda la vida, cerveza va, cerveza viene se acabaron los chivitos, y que decirles no hay cosa que me ponga más inquieta que no tener nada entre las manos, lo que seguía iba a ser inevitable.
Nos sentamos a beber la última botella en un sillón del living, un poco cerca un poco lejos, la música que se escuchaba no la recuerdo, en mi mente los ritmos eran otros.
Le dije que quería hablarle de algo, y muy seriamente, que no se riera, y me tomara muy enserio que tenía necesidad de hablarlo. Me miro pensativo y dio la señal de que me escuchaba.
Le dije (porque tenía la gran necesidad y agradecimiento de hacerlo), que él era el responsable de la mujer que veía, que no importaba lo que pasara en el futuro, de lo que el destino tenía preparado para mí, el momento que ahora estaba viviendo, el de mirarlo a los ojos y decirle gracias de corazón, de decirle que aún apelando a toda sus sensibilidad era imposible que realmente él pudiera sentir todo lo que me había ayudado. Había renacido gracias a sus atenciones, sus halagos, sus palabras, no era necesario ver rostros para sembrar esperanzas, y eso era justamente lo que él hizo en mí, brindándome la confianza que necesitaba para seguir adelante y dándole valor a mi persona, ese valor que yo sentía no existía. Que por eso nunca lo iba a olvidar- aquí ya mi ojos estaban llenos de lágrimas (soy bastante llorona), el se acerco a mí y me abrazó de la manera que siempre imaginé que algún día lo haría.
Lo que vino después se fue desencadenando naturalmente, sus besos eran los más dulces, sus caricias las más tiernas, los dos vivíamos ese momento como el fin de una historia que no podía quedar inconclusa. El amor que pusimos esa noche sobre la cama, era un amor inventado por dos seres auténticos tomando un camino que no tenía salidas. Disfruté cada momento porque iba a ser el último, mi corazón lo sabía.
El sol ya había salido cuando me acompaño a mi coche sin despegarse de mi cuerpo, los abrazos no acaban nunca, el momento de la despedida no queríamos que llegara.
Me fui, conduciendo lentamente, el sol estorbaba mi mente… sonó mi teléfono, mire la pantalla, era él.

Yo: Hola Gus
Gus: Hola chiquita
Yo: Que paso?
Gus: Quería decirte que realmente sos especial. Nunca te voy a olvidar.
Yo (llorosa): Ni yo a vos… Te quiero
Gus: También yo.

Colgamos, tenía que conducir más de 25 Km. hasta llegar a mi casa, el tiempo para pensar lo que había vivido no sabía si era ese, el estado de emoción que tenía no sabía cuanto duraría, las caídas de los sueños pueden ser duras. Mi sueño se había hecho realidad, con la advertencia del hada madrina, que había puesto límites desde el vamos, los mismos límites que puso Gustavo, cuando esa noche me dijo que su mujer estaba en Buenos Aires.
- No te puedo mentir chiquita…

miércoles, 18 de marzo de 2009

El conductor (parte I)


La vida siempre nos depara vueltas curiosas e increíbles.
La noche que entre al Chat + de 30 (siempre me gustaron mayorcitos), no sabía que esperar, en realidad no conocía nada de Internet.
En mi trabajo estaban instalando unos programas nuevos de computación y un día mientras almorzábamos en la oficina con uno de los instaladores, le pedí que me enseñara a chatear, así lo hizo y esa misma noche tuve mi primera experiencia, mi primer nick – que mantuve durante años -, y mi primer amor-chatero.
La sala estaba llena de personajes variados, entré y me quedé allí sin hablar ni nada, solo leyendo, de vez en cuando aparecía algún privado con el clásico diálogo:

PR- hola como estás?
Yo- Bien y vos?
PR- bien, que edad tenés?
Yo- 24 y vos?
PR- 30 y como sos?

Obviamente hasta allí llegaba mi diálogo, pues no me interesaba quien se preocupara en la quinta línea por mi físico.
Seguí atentamente el disturbio que había en la sala, especialmente el que causaban dos muchachas y la algarabía con la que recibían cada ingreso – especialmente a los masculinos-.
Hasta que apareció Gustavo36, al que casi violaron con sus palabras al entrar:

- divino gusssssssssss te estábamos esperando !!!!
- gusssss veniii a los yuyos que te rompo todo!!!!

(Para el que nunca chateo le aclaro que los yuyos es cuando hablas en pv con alguien)

Eso fue muy flojito, porque estás chicas (bah mujeres), eran como dice una compañera de trabajo “un regalo”, Gustavo36, muy galantemente les enviaba besos y más besos agradeciendo tan calurosa bienvenida y así siguieron bromeando durante rato.
Mientras tanto yo leía atentamente toda la situación y mi mente peligrosa, maquinaba la loca idea de que aquél hombre escondido tras un nick pudiera ser él mismo que arranco rápidamente su auto después de nuestra cita. La edad y nombre coincidían totalmente, así como también la sala de chateo se correspondía a la Web donde los dos nos habíamos inscripto en el sector de solos y solas.
Yo creía que sí que era él, no podía haber muchos Gustavo 36 por allí, entonces vi parpadear una ventanita y tuve mi primer diálogo con el susodicho.
Me encantaría poder recrear la galantería de éste sujeto, la forma en la que escribía, su caballerosidad era sin dudas un ejemplo para todos los hombres que chatean, así era como debía abordarse a una dama.
Obviamente no era el otro pollerudo de 36 años, no se podía esconder tanto detrás de una pantalla, definitivamente él no era.
Recuerdo que tuvimos una charla agradable, lo que me hizo querer repetirla al día siguiente y al otro, y al otro.
A medida que iban pasando las noches, me sentaba frente a la PC a esperar que apareciera su nick Gustavo36. Me había dicho era conductor de ómnibus (colectivos), y terminaba el turno bastante tarde. Yo salía también tarde de trabajar, iba a buscar a mi nene a la casa de mis viejos, volvía para la mía – vivía en la casa de al lado- hacia la cena. Comíamos, jugaba un rato con el gordo, y lo acostaba. Allí empezaba mi rutina nocturna de esperar el famoso nick, que no faltaba ni una sola noche. Gustavo36 me contó que conducía un coche interdepartamental, o sea no conducía en la capital, sino que lo hacía desde la capital hasta uno de los departamentos linderos… y cual era el departamento lindero?... Seguro: era el departamento en donde vivo !!
Es un departamento muy grande, por lo que ni se me pasó por la cabeza lo que me enteré unas líneas más abajo. El caso es que:
Mi trabajo queda en el centro de un balneario.
Mi trabajo está a 20 mts de una parada de ómnibus, que a su vez es también el destino de los mismos ( o sea el fin del viaje).
Gustavo36 era conductor de esa línea de ómnibus hace años.
Paraba muchas veces en el día a 20 mts de mí, donde estaba unos 15 min, luego volvía a la capital, y emprendía nuevamente el mismo viaje.
Tengo ojos grandes, pero su tamaño se multiplico al verme presa de tantas coincidencias con aquel galán de sala de chat, que me tenía fascinada sin nunca haberme prometido nada.
Mi gran duda era… decir o no decir… hasta ese momento había callado varios datos que hacía?
Termine contándole donde vivía, donde trabajaba, etc, etc, y aquella situación no hizo más que causaros gracia y seguir sumando expectativas.
Por mi parte un día disimuladamente le pregunte el número de su coche - para poder identificarlo- y él supongo que más de una vez habrá ido a mi trabajo a vichar a escondidas.
Mi suerte no era tal, si les cuento la cantidad de veces que perseguí a el coche 903 se mueren de la risa, era una mala suerte infame, si lo alcanzaba el coche iba lleno y no podía ver al conductor, o se ponía en rojo y yo quedaba de un lado del semáforo y él de otros… muchísimas veces pasó lo mismo y nunca podía ver su rostro, solo una vez una silueta un poco desdibujada no conseguí más que eso.
La situación sentimental de Gustavo36 era la siguiente, era divorciado, tenía 3 hijos que adoraba, y vivía con una muchacha a veces sí a veces no. El me decía que estaba con ella porque no sabía vivir sin una mujer, pero que no lo llenaba del todo, que era algo pasajero.
Conmigo la situación era así, entraba al chat todas las noches según el para hablar conmigo, me mimaba, me piropeaba, me hacía reír y también me monopolizaba. Yuyeábamos horas y nos despediamos sin más, sabiendo que al otro día nos volveríamos a encontrar.
A veces Gustavo tenía muchos problemas, me los contába, y entre los dos escribiamos lineas y lineas de posibles soluciones, el me agradecía mi compañía, yo, la suya. Claro que siempre jorobábamos con nuestro encuentro, el que algún día tendríamos, que obviamente escribíamos sería muy apasionado, nos reíamos mucho juntos.

Al tiempo las entradas de Gustavo36 comenzaron a ser más distantes, yo no quería preguntar el porque pues no tenía derecho de nada, el me comentaba más y más problemas desconsoladamente – eran más bien problemas económicos- y sus ausencias se hacían cada vez más largas. Y mi amor platónico especial se inquietaba cada vez más…. Pasaron como dos años hasta el día en que conocí a Gustavo36, bueno mejor dicho la noche….