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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Los sueños sueños son





Se está terminando el año y generalmente uno escucha por todas partes que las personas hacen balances, de lo que pasó, de lo que les pasó, lo que hicieron, lo que no...lo que quedó por el camino y principalmente de lo que van a hacer el próximo año.
Nunca fui de hacer balances, no anuales por lo menos. Hay tantas ideas que tengo en mente y sé que indefectiblemente no puedo marcarme plazos para realizarlas, les llamo ideas, porque la idea de llamarlas sueños se me hace demasiado irreal. Los sueños sueños son. Las ideas se pueden realizar. Entonces también pueden ser planes que ocultos o medio visibles, los tengas siempre ahí y si quizás llega el día puedas alcanzarlos o al contrario, quizás llegue el día en que te des cuenta de que ese plan-idea se va a transformar en un sueño irremediable.

Sueños pasados (ideas durante mucho tiempo)
 
- Ser arquitecta
- Viajar de jovencita mucho
- Tener una librería estilo la de Meg Ryan en la película Tienes un em@ail.
- Tener unos cuantos hijos , y que alguno sea un niñita parecida a mí.
- Que mi viejo se jubile.
- No trabajar más donde lo hago.
 - Volver a tocar piano.
 - Tener un negocio de ropa talles grandes.
- Importar
- Casarme con un vestido blanco (éste lo puedo trasladar de columna)
- Conocer personalmente a un amor pasado y darme cuenta de que no era un impostor (lo es el muy hdp)
- Éste es muy personal y sé que me lo van a criticar pero ahí va: Encontrar el nombre de "alguien" en los avisos fúnebres. Imaginen....
- Que Eric sea el de Jugate Conmigo
- Recuperar mi diario íntimo
- Cantar en una murga. 
- Ser famosa (juaaaaa)

Ideas a realizar (o proyectos de sueños): 
 
- Escribir un libro (y que lo lea alguien)
- Estudiar algo que tenga que ver con la literatura
- Casarme y entrar a donde sea que lo haga del brazo de mi viejo.
- Que en el casamiento estén todas las personas que quiero (incluídas ud chicas)
- Operarme la piel que me sobra. (es mucha)
- Ya que estoy operarme las lolas también (no será mucho?)
- Agrandar mi biblioteca continuamente
- Salir a caminar o correr todas las mañanas.
- Que Gaby estudie algo que no lo haga trabajar los fines de semana.
- Volver a hacer el programa de radio.
- Hacer un curso de repostería.
- Aprender a tocar la guitarra.
- Tener un negocio tipo pastelería con cosas riquitas.
- Comprar la casa donde vivo.
- Para concretar lo anterior: sacar la lotería
- Seguir dándome cuenta y valorando todo lo que la vida me da día a día, sin perder de vista la escencia de    lo  realmente importante.

Suspiro, soplo y empiezo a brindar.

            

viernes, 15 de mayo de 2009

El reloj de la sábana



El tiempo de tener sexo, o hacer el amor o como quieran llamarle (yo prefiero decirle........, pero hay que ser delicada y femenina)


Al principio en mi pareja teníamos sexo cuando nos veíamos, o sea 3 o 4 veces a la semana, esas veces multiplicadas por cantidades daba un buen tiempo semanal dedicado a esa labor.


Luego mi novio,-en ese entonces no vivíamos juntos- comenzó a trabajar en el interior, por lo que lo compartido era los viernes de noche, y los sábados a la misma hora -siempre y cuando no tocara el fin de semana en donde venían sus hijos-, entonces la cosa comenzó a escacear.


Nos fuimos a vivir juntos y pasados varios meses terminó ese trabajo en el interior y por suerte lo tuve en casita todas las noches.


Cuantas veces nos pasa que llegado el momento en que nos sucede lo que realmente ansiamos, nos damos cuenta que nuestra imaginación nos jugo una mala pasada. No todo es lo que parece, o por lo menos "lo que nos parece".


Alegando cansancio, falta de fuerzas, stress, dolor de cabeza, dolor del dedo gordo del pie... bueno mi marido se transformó en una perfecta mujercita de épocas pasadas a la hora de excusarse en el tiempo del sexo.


Una trata de acostumbrarse a manías y más cuando mi pareja es bastante mayor que yo... dejo pasar excusas, momentos de libidinosos deseos, pues sé cual va a ser su respuesta seriesita y categórica: Ahora no !, Ahí no !, No seas degenerada !. Ufa !! Ufa !! Ufa !!


Una de sus manías es tener sexo en las mañanas, ahí es cuando pienso: "es para que no lo moleste más en el resto del día"


Otra, es nunca, pero lean bien NUNCA , después de que comenzamos a convivir, tuvimos una segunda ronda en el mismo momento, ni siquiera en el mismo día: en ésos momentos pienso: " lo tomará como un deber?"


Otra cosa, si soy yo la que propongo nunca puede, justo se tiene que ir y tiene un trabajo muy pesado ese día, y sino queda cansado para toda la jornada, allí maquino: " éste no tendrá otra y quiere guardar fuerzas?"


Las maneras: Siempre es tan monótono, que si no fuera porque todo él, sabe exacta y perfectamente todo de mí cuerpo, ya me habría buscado un recreo, allí concluyo: La miércoles, la espera se hace larga pero vale la pena.


La cantidad de veces si fuera por mí: todos los santos días (una vez por lo menos)


La cantidad de veces si fuera por él: mejor no lo pregunto.


La real cantidad de veces: una o dos veces por semana (sino lo mato)


Mi molestia más frecuente..... me levanto temprano, preparo a Gaby, me tomo un cafecito, leo blogs, y como a la hora y media me pica el mañanero.... me saco la ropa, me meto en la cama, me pego a su cuerpo calentito, le doy besitos y le rasco la cabeza...... y ahí se termino el encanto... se da vuelta y con mal aliento me dice: que haces?, lo próximo que hace es meterme mano, para saber mis verdaderas intenciones:

1- si tengo ropa interior es que no estoy taaan desesperada.

2- si no tengo ropa interior... va a tener que actuar sí o sí

Generalmente igual encuentra una excusa apropiada para zafar si él no tiene ganas, pero al otro día cumple cual valiente soldado su deber marital.

Ojo !!! no vaya a ser yo la que lo rechazó...ahí debo escuchar y escuchar sus lamentos copiosos y desgarradores....

Mi pregunta frecuente -hacia él por supuesto- ¿Cuántas veces a la semana tenías sexo a los 32 años?

Su respuesta segura: - Creo que era virgen aún-


Bueno cariño cuidate, cuidame, cuidemonos, porque pájaro que comió, si picotea y no hay miguitas .... VOLÓ.

lunes, 4 de mayo de 2009

PRESENTE IX





Gabriel tiene hoy 13 años, los ojos más lindos del mundo y el alma más tierna que existe.
Muchas veces me pregunto que siente, o trato de imaginar como un ser puede crecer sin padre, y por más que trato no puedo, he vivido mis 32 años a-d-o-r-a-n-d-o literalmente a mi viejo y no consiento una vida sin él. Como lleva mi hijo su propia vida?, algún día se le va a despertar la idea de conocer a su padre?, de saber quien es, quien fue?
No lo sé.
Gabriel nunca más me volvió a nombrar a su padre después de la audiencia de aquella tarde gris.
Hemos nombrado su persona pero en cosas superfluas, nunca más necesitó respuestas a sus preguntas profundas, nunca más las hizo.

En una entrevista con su sicóloga, con la que siguió viéndose hasta el año 2007, (era una entrevista a solas ella y yo), me contó un episodio sumamente extraño que había ocurrido en terapia la semana anterior. Fue algo así como un exorcismo me dijo, “Gabriel estaba difícil de entrar ese día-contaba- Así que comencé a preguntarle que era lo que acontecía en su interior, Sentado en el piso me dijo que estaba triste, que sentía una angustia muy grande cuando pensaba en él como bebé, que se veía como un bebé muy chiquito. Dijo (Gabriel) que pensaba que esa era la época en donde aún veía a su padre…y allí comenzó a ponerse cada vez más triste- me dijo la psicóloga. Luego comenzó a llorar de una manera aterradora, que casi estuve por llamarte-(yo siempre esperaba en el auto afuera del consultorio), no sabes lo mal que se había puesto. Se abrazaba a sí mismo, y lloraba con hipo, con angustia, sin respiración. Hasta que llegó un momento en el que sentimos expulsó toda la tristeza. Se calmó, me sonrió y me dijo que realmente había necesitado hacerlo.
La psicóloga, me explico que fue una especie de exorcismo, (no en sí) sino más bien lo que la palabra significa: sacar desde adentro, algo que nos inunda de lo que sea (no busque la definición en el diccionario). Gabriel sacó toda su tristeza, todos sus miedos contenidos, y por fin puede seguir hacia delante con su presente- concluyo.”

Hasta el día de mi reunión con la psicóloga, no había notado más que los ojos un poco rojos cuando se subió al auto y emprendimos el regreso, en ése momento respete su decisión de dejarme a un lado, como hoy también lo hago aunque me cueste, él es un ser individual.

El juicio terminó en diciembre del año 2007, con el fallo favorable a la madre (o sea quien escribe), y mi corazón no cabía dentro de mí. Se lo conté a Gaby sin demasiados aspavientos, pues no quería traer malos recuerdos, y le dije que de regalo nos íbamos a ir del país por unos días (como no tenía ni su tenencia ni la patria potestad, nunca pudimos viajar hacia ningún lugar que no fuera los límites de nuestro país). Los ojitos de mi hijo brillaron, mientras escuchaba la noticia, mientras hizo su primer viaje en barco (destino Bs. As), durante la montaña rusa del Parque de la Costa, cuando vio la habitación del hotel, y cuando viajamos en subte (en Uruguay no hay subterráneo). Recuerdos deliciosos.

Gaby no va más a terapia, la psicóloga le dio de alta también en ésa época. La referencia masculina de mi hijo es mi pareja, a la que dice aún el día de hoy que no quiere, y sé que nunca le revelara a nadie lo que realmente siente por él. El verlos interactuar me llena de dicha, saber que Gaby le tiene suma confianza también. Muchas veces pelean, se gritan, discuten, si fuera su verdadero padre, también lo harían. Por supuesto que mi viejo y mis hermanos también lo son, pero desde otro ámbito, mi viejo adora a Gaby, y dice que lo va a llevar a trabajar al campo, que tiene que ser ingeniero agrónomo y no se cuantos títulos más, lo lleva de paseo cuando salen los domingos, y aún no entiende que Gaby no quiera levantarse a las 7 de la mañana para escuchar cantar a los canarios cuando pasa la noche en casa de sus abuelos.
Mis hermanos han sido primos, tíos, o algo por el estilo, fueron tíos muy jóvenes, por lo tanto han pasado por momentos de celos y por momentos en que la distancia entre las edades, y la juventud de ellos, no han hecho que se entendieran bien. Hoy en día mi hermano menor es el “ídolo” de Gabriel y espero que por poco tiempo jaja, mi hermano mayor –ya papá- ha logrado comprenderme ahora mucho más. Mi vieja adora a Gaby por sobremanera, y como alguna vez lo conté, le dice repetidamente lo mucho que lo ama – nunca nos lo dijo a nosotros-.
Mi pareja adora a Gaby como si fuera su hijo, peleamos por las maneras distintas de criarlos (el a los suyos, yo al mío), pero cuando a veces nos sentamos a conversar, o de noche ya acostados lo hacemos, siempre resalta sus cualidades, me cuenta sus últimas novedades amorosas y me dice con mi mismo orgullo “ese guacho es increíble”.

Muchos miedos llevo aún dentro mío, hay días en que mi estado de alerta me lleva a girar siempre en 360ª cuando por casualidad paso por zonas que pienso puede frecuentar.
Se que el día de enfrentarlo (a su padre) va a llegar. La adolescencia es una época llena de interrogantes, y de luchas internas.
Tengo todas las fuerzas, para enfrentarme a lo que sea que mi hijo quiera.
Nunca voy a solar su mano.

PD Gracias por leerme éstos días, leer historias de bajón a veces es eso mismo un bajón, pero estoy satisfecha de haberlo escrito, de haber terminado, de haber plasmado.
Mucho llevo dentro de mí, cosas que voy a guardar y a recordar el resto de mi vida, quizás porque lo más bello nació de lo más triste, aún no lo sé.
Como comenté en el post de los otros días a Andy, la vida me hizo vivirla con lagrimas, muchas, pero también me ha dado tantas cosas hermosas. Todos tenemos nuestras historias, debemos luchar por ellas, y también hacernos un espacio para las conclusiones, para pensar que provecho y que enseñanza han dejado en nuestras vidas. Lograr el equilibrio.
Porque como gritó Alterio en ya no sé que película: La puta que vale la pena estar vivo !!!!!
Gaby vale todas y cada una de mis penas.

jueves, 30 de abril de 2009

Siempre a tu lado VIII



Cuan fuerte puede ser un corazón de tan solo nueve años….
Como puede una madre proteger a su hijo para que no sienta tristeza….
Que era lo mejor?
Que Gaby finalmente conociera a su padre, y el futuro de allí en adelante fuera incierto?
Que el padre no se presentara a la audiencia, el presente fuera como hasta ahora, pero el corazón de mi hijo se estrujara al pensar que su padre no lo quería.
Que quería yo?....
Por un lado quería que su papá no fuera, el encontrarme con él, iba a cambiar nuevamente mi vida, esa vida que había reconstruido con mucho trabajo, de la que aún tenía secuelas, sería volver para atrás muchos pasos.
Por el otro, no quería ver a mi hijo sufrir, y pensaba que el calvario de su relación (mejor dicho no relación) con su padre debía terminar, que esa imagen debía materializarse para que luego él supiera cual era el camino que debía seguir.

Gaby se cuidaba mucho de demostrar tristeza frente a mí, su corazón es tan grande que me cuidaba él a mí, no quería que lo viera triste o preocupado.
Por ésa época otro cambio grande sucedió en nuestras vidas, nos mudamos con mi pareja, dejamos la casa de los abuelos (en realidad vivíamos al lado, pero Gaby pasaba todo el día allí).
Otro paso a superar, una nueva realidad que lo tomó con sorpresa, a la que reaccionó con lágrimas, y que acepto sin reparos.

Pronto se adaptó a nuestra nueva casa, nuestra nueva vida, a la presencia semanal de sus hermanastros, y a la diaria de su padrastro (ante mi pregunta de porque usaba ésas palabras –que me hacían pensar en la mala de La Cenicienta- Gaby contestó que era la definición de la relación, me dijo que la había buscado en el diccionario).

Consideré bueno llevarlo a una psicóloga, pensé que era hora de que afrontara su vida, pero sobretodo lo que me preocupaba era que largara todo, que se descargara, las penas debían inundarlo y su afán de protegerme contra todo mal no lo dejaba preocuparse del suyo propio.

Me recomendaron una psicóloga que se especializaba en terapia gestáltica, les dejo un enlace que explica en que se basa éste tipo de terapia http://es.wikipedia.org/wiki/Terapia_Gestalt .
No entiendo mucho de psicología, pero aquella mujer fue fundamental en la vida de mi hijo, lo llevó a desprenderse de miedos, y a luchar por su presente, por su persona y por la persona que va siendo día a día.

Antes de la esperada audiencia tuve otra visita de una asistente social, ahora en mi nueva casa, tuve que transformarla un poco, pues no era conveniente que dijera que estaba viviendo en pareja, o sea que quité fotografías, diferentes objetos que marcaran la presencia de un hombre en la casa y también todos los cepillos de dientes del baño. La visita estuvo bien y el día más esperado estaba por venir.

Como siempre decidí que fuéramos solos, con la abogada a mi lado me sentía segura, y ése momento, el que fuera que debíamos vivir, lo quería hacer de a dos: Gaby y yo.
En el viaje fui repitiéndole a Gaby todas las posibilidades que se podían presentar nuevamente, el solo asentía, y no me dejaba penetrar en sus pensamientos.
Llegamos y nos sentamos, me dijo que si lo veía se lo dijera…..



Nos agarramos las manos.
Mi corazón era un solo latido, mis ojos recorrían el espacio haciendo guardia de lado a lado.
El tiempo iba pasando, nadie aparecía.
Llegó el momento en que el juez llamó a mi pequeño gran hombre, lo sentó frente a él y le preguntó de que cuadro era, cuantos años tenía, y si estaba cómodo allí.
“No me gusta el fútbol pero soy de Peñarol, y de basquetbol de Aguada porque mis tíos son de esos cuadros, pero mi abuelo dice que es de Progreso aunque siempre hincha por Nacional, tengo nueve años pero siempre dicen que parezco de más, y estoy un poco nervioso….”
Ya no era mi bebé, era un niño, un niño gigante, las lágrimas no dejaban de caerme y el pecho de hincharse de orgullo por ese ser que llevé en mi vientre durante nueve meses y en mi corazón por la eternidad.

Las preguntas fueron directas y concisas, las respuestas también.
- No, no conozco a mi padre.
- Mi madre me dijo que estaba de viaje, pero después me contó la verdad.
- Mi padre es una persona enferma y violenta.
- Nunca lo vi ni hable con él.
- Vivo con mi madre
- En la escuela me va bien.
- No sé si quiero verlo, pero creo que algún día lo tendré que conocer.

Salimos del juzgado y nos subimos en el auto. Anduve unas cuadras para aplacar nuestros corazones. Paré el auto en un parque y solo me dedique a abrazarlo, a llorar con él la ausencia de su padre, a acariciar su corazón lastimado por la indiferencia del ser que le dio la vida.
Lo abrace hasta asfixiar su tristeza, le homenajee su valentía de niño-hombre, le conté mi orgullo de madre, le proclame mi amor eterno como siempre, y le prometí mi mano agarrando la suya siempre, pero siempre SIEMPRE

PD. Mañana o pasado va la última parte.

miércoles, 29 de abril de 2009

Pasaron los años VII



Gaby al principio iba y sacaba las fotos varias veces en la semana, las miraba un rato y las volvía a guardar. De pronto se olvidaba de su existencia durante mucho tiempo o a veces venía un poco triste del jardín, pues traía un papelito que decía “Papá y Mamá” y según me confesaba entre lágrimas “mi papá está lejos….”
La excusa de que su padre viviera lejos, la puse a raíz de justificar su ausencia, no podía contar toda la verdad a un niño de tan solo cuatro años.
Pasó el tiempo, el juicio seguía su curso, ninguna de las veces que me presenté a las audiencias el “susodicho concurrió”, pensaba que las cosas iban a ir desencadenándose rápidamente, pues generalmente se dice que si la otra parte no se presenta a la audiencia pierde el juicio. En mi caso no se presentaba, pero cada vez que se vencía el plazo para entregar los papeles justificando su ausencia, los benditos (papeles) llegaban.
De todas maneras que credibilidad puede tener un padre que no se presenta para luchar por su hijo?
Acudí a la audiencia el día que debían declarar los testigos, las preguntas que les hacían eran: Hace cuanto que usted conoce a la Sra.…?, Conoce Ud. Al Sr.……?, Conoce al niño? Sabe que el niño tenga alguna relación con el padre?, sabe si el padre ha pasado algún cumpleaños con su hijo?, sabe si el padre se ha hecho cargo económicamente de la manutención del niño?.....Todas las respuestas eran negativas, el padre nunca tuvo vinculación alguna con el niño desde la última vez que lo vio, aquella noche de abril de 1996…..

La abogada me aseguró que íbamos en el tramo final. Pasaron unos meses y me llamó por TEL, me dijo que fuera a su estudio que tenía que hablar conmigo. Arreglamos día y hora, y mientras estaba en viaje se me ocurrieron muchísimas ideas sobre la charla que íbamos a tener, pero juro que nunca pensé lo que más tarde escuche.

El punto era que hacía algunos meses se había aprobado un nuevo Código de la Niñez y la adolescencia, según el código, el menor era llamado a declarar ante el juez en el caso de la perdida de patria potestad por parte del padre. Hice mil preguntas, sintiendo que era un disparate que mi niño tuviera que enfrentarse a semejante proceso, pero lo que más me preocupaba era que una vez enterado el padre de que en esa audiencia iba a concurrir Gaby, se presentara en ella.
La abogada me dijo que nada había para hacer, me dio la fecha de citación, y con el papel en la mano me fui de su estudio pensando en lo injusta que a veces es la vida.

Gaby ya tenía nueve años, tiempo en que había crecido felizmente dentro de una familia que lo adoraba, tenía sus momentos de melancolía por la ausencia de su padre y en ésos momentos pasaba por otra etapa también difícil: su mamá tenía novio, al que él no quería ni nombrar.

En el transcurso de esos años, mi relato en cuanto a su padre, a la verdadera historia, había ido cambiando…. Gaby ya sabía el pasado de violencia que su mamá había vivido, de a poco había transformado la mentira del viaje en la verdad del pasado y delpresente.” Tu papá estaba enfermo, te quiere mucho, algún día lo vas a conocer, voy a ayudarte a encontrarlo cuando tú quieras, los problemas que hubo entre él y yo nada tienen que ver con vos…”

El día que elegí para contarle lo de la audiencia salimos a pasear en el auto, comencé a hablarle, le dije que no me había parecido importante hablarle de un juicio pues en realidad solo eran papeles, que el fin del juicio era su seguridad, si en algún momento a mi me pasaba algo, el iba a estar con sus abuelos y nadie podría llevárselo, le conté que el juez quería escuchar su opinión sobre todo esto, y después aguantando todas mis lágrimas, le dije que quizás ése día el iba a conocer a su padre.

martes, 28 de abril de 2009

La foto partida (VI)



Después de esa audiencia me sentí mucho más aliviada, pensé que él estaría entretenido con otras cosas, y por fin me iba a dejar tranquila.
Como todo no es color de rosas, nada termino allí, siguieron las contestaciones a los papeles presentados por mi abogada, pedían que me viera otro sicólogo, demandaban daños y perjuicios por no conocer a su hijo, mi abogada (una leona), fue objetando cada papel.

Tuve que juntar algunos testigos, unos del pasado, otros del presente, que constataran que mi hijo no veía al padre y que éste nunca se había aparecido ni preocupado por él.

Es verdad que yo me negué a que lo viera, pero tenía y tengo mis razones para haberlo hecho, creo que quizás las mujeres me puedan entender más que los hombres (las que sean mamás), y que los hombres juzguen mal.
Se que muchísimas veces, los niños se toman como rehenes de situaciones que nada tiene que ver con ellos, sino con el matrimonio en sí. Éste no fue mi caso, sin embargo, mientras iba pensando a quien le podía pedir que me saliera de testigo, me topé con una decepción muy grande, Hable con dos amigas y obviamente me dijeron que sí, luego lo hice con una compañera de trabajo que tampoco tuvo problemas, para lo último deje a un amigo que siempre me fue muy querido, pues en algún momento habíamos hablado del tema y el me había dicho que no había problemas. Cuando llegó el momento lo llamé para pedirle los datos que debía pasarle a la abogada, me dijo que lo tenía que pensar, que todo eso lo ponía nervioso, le contesté que no sabía que era lo que lo ponía nervioso, no le pedía que mintiera en nada. Al final, le dije que dejara que me las iba a arreglar como pudiera. Esto me cayó como un balde de agua fría, pues sabía que todo era obra de su novia, una vez en una charla me había dejado bien claro que ella no estaba de acuerdo con mi proceder… (La quisiera ver ahora que tiene dos hijos y conoce el amor de madre).
Me decepcione, pero no corte esa amistad, éramos amigos desde los 13 años, no daba para enojarme, pero comencé a pensar si realmente estaba bien mi proceder. Cada vez que lo pensaba me asaltaba la gran duda, de: como tomaría mi hijo todo esto?, me reprocharía el haberle negado a su padre?, se daría realmente cuenta de que todo lo hacía por su bien?

Gabriel le decía papá a mi viejo, un día hable con la psicóloga del preescolar donde concurría y le conté la historia, ella me aconsejo que le hablara claro, que le dijera que el abuelo no era su papá, que el tenía un papá que estaba lejos y que le mostrara una foto suya.
Era mejor que no se creara fantasmas.

Me armé de valor y un día llame a mi hijo de 4 años y le comencé a contar que “Gaby, vos sabés que el abuelo, te quiere mucho mucho mucho, pero que no es tu papá, el abuelo es mi papá… vos tenés un papá que no está acá ahora, porque se tuvo que ir a otro país, pero que también te quiere mucho mucho y siempre piensa en vos. Mamá tiene unas fotos de él, vos querés que te las muestre?”

Me dijo que sí, tenía los ojitos húmedos, yo trataba de aguantar mi propio llanto.
Fui a buscar un sobre donde guardaba algunas fotos del día de mi casamiento, las guardaba porque era pruebas de violencia, tenía un ojo con un moretón, estaba maquillado, pero igual se notaba…..

……….“ Estábamos acomodando lo que iba a ser nuestro dormitorio en la casa de mi abuela, y teníamos muchas cosas que terminar…yo estaba inquieta, tenía 8 meses de embarazo, me casaba dentro de 2 días y todavía no tenía el dormitorio terminado…. Vino mi tío (que vivía también allí) y le pedí que me ayudara a colocar unas luces, cuando estábamos colocándolas, llego él, ya no recuerdo de donde. Cuando termino mi tío se fue, y él enloqueció, apuntó directo a mi rostro.
Tuvimos que irnos a pasar la noche a un hotel, porque mis padres iban a venir a ayudarnos a terminar todo, y no podían verme así. Cuando llegamos al hotel yo no tenía mucho dinero, y mi tarjeta de crédito estaba toda arrugada (él me la había tratado de partir, porque yo “era rica”) (era una extensión de la de mi madre), pusimos unas cuantas excusas y finalmente la aceptaron en un hotel de la calle Uruguay, subimos a la habitación y enseguida pidió hielo, mi ojo estaba sumamente hinchado. Fue la única vez que después de golpearme me pidió disculpas, pero me aclaró que yo tenía toda la culpa.”

Le mostré esas fotos a Gaby que las miro con curiosidad, atención y una seriedad admirable para su corta edad, después las guardé en un sobre, y lo puse dentro de una caja diciéndole
- Mamá deja las fotos acá, cuando vos quieras verlas, venís y las agarrás ta?
- Si Mami – y se fue a jugar.

Al otro día en la tardecita fue a la caja y agarró las fotos, me trajo el sobre y empezó a sacarlas, tomo una y la arrugó, tomo la siguiente he hizo lo mismo, yo no sabia que hacer, le pregunté porque hacía eso y no me contestó.

- Vos no querés que mamá y papá estén en la foto juntos?- le dije
- No, no quiero que estén juntos- me dijo
- Bueno no las rompas, que algo vamos a hacer- dije y le saque el sobre y las fotos arrugadas.

Fui al aparador y busque la tijera, la traje y le recorte las fotos, su mamá por un lado, su papá por otro, el sonrió, guardo las fotos de nuevo en el sobre y las puso cuidadosamente en la caja.
Que sabios son los niños!!

PD mi hijo fue siempre un niño feliz, ahora es un adolescente despreocupado y tierno, seguro va a ser un hombre de diez, simplemente porque tiene un gran corazón, y a pesar de su corta edad es muy sabio.

lunes, 27 de abril de 2009

Tiempo de Juzgdos (V)



Paso un tiempo y un día recibí un papel de un juzgado, una citación que decía debía comparecer tal día a tal hora por el juicio que me empezaba el Sr.……… por negarle la visita a su hijo.
Mi madre mediante una compañera de trabajo me puso en contacto con una abogada, fui a verla y le conté toda la historia. Me enojé un poco con las preguntas de ésta señora, o mejor dicho por las acotaciones que hacía a mis respuestas, me daban a pensar que ella no me creía.
Rápidamente mi abogada contestó la citación diciendo que estaba fuera de lugar pues no le correspondía hacerla en ése juzgado etc., etc. Allí fue cuando decidí hacerle yo un juicio a él. La abogada me dijo que tramitara la pérdida de Patria Potestad, que quiere decir sacarle todos los derechos al padre sobre el niño (menos el apellido), me dijo que era difícil pero no imposible, que ella creía se podía hacer. No recuerdo fechas pero haciendo cuentas creo que fue por el año 2000, comencé a hacerlo, junté las pocas pruebas que tenía.
Su historia clínica en donde constaba que una vez había tratado de suicidarse, fotos de nuestro casamiento (en donde se me veía un ojo morado), constancias de pagos de cosas de mi hijo, jardín de infantes, sociedad médica, y algunas constancias de la comisaría en donde relataba diferentes episodios que habíamos vivido.
Paradójicamente, estando de novios, yo un día había madrugado para hacerle la cola a él para conseguir un puesto de trabajo en una institución pública, el caso es que pasados esos años el lo consiguió, entonces mediante eso, comenzó él a hacerse cargo de la cobertura médica de mi hijo. La abogada me dijo que yo no me podía negar, y formaba esto parte de sus “pruebas”, de que él se había encargado económicamente de su hijo. Recuerdo que pasé toda la tarde en la parte administrativa de socios de esa mutualista reclamándoles una carta donde dijera que de tal fecha a tal fecha el recibo de pago de la cobertura mutual había ido a X dirección (mi casa), me la negaban, hasta que dí con una empleada que después de llorarle un rato me dijo que ella me la hacía pero que era ilegal ¿?.
Presenté todo eso, y debo decirles que pasé de todo durante los 7 años que duró el juicio, tuve que hacerme una pericia siquiátrica, porque el decía que yo estaba loca, recibí miles de veces en mi casa a una asistente social, tuve que bancar cada inventos que el ponía en las contestaciones a mis demandas…. Ej. En una estaba escrito lo siguiente….” La Sra.…… no quiere recibir mi dinero y no quiere verme por lo que yo todos los meses me dirijo a su lugar habitual de trabajo que es un supermercado y dejo dinero en las góndolas….” Pueden creer eso? Que abogado en sus cabales lo escribiría y presentaría como prueba?.
Cuando llegó la primera audiencia casi me muero, no quería verlo, pero sabía que era inevitable, la abogada me acompañó en todo momento, no quise que nadie de mi familia lo hiciera, esto lo tenía que acabar yo solita.

Estábamos sentadas esperando que nos llamaran para entrar a la sala, y de pronto vino un hombre y me pregunto: Usted es la Sra. Cristina xxxx?
- Sí- contesté
- La esposa de el señor Gabriel xxx- dijo
- Sí, estamos separados hace años- le respondí
- Soy el abogado de la defensoría del Sr Gabriel xxx- se presentó
- Y dígame Sra., el Señor Gabriel se encuentra aquí?- me preguntó
Yo lo miré incrédula, no entendía nada.
- No, no está aquí- le contesté

Mi abogada se levantó y fue a hablar con el a solas, entramos a la sala tuve la audiencia con el juez y el Sr. Gabriel xxxx nunca apareció.
Ni su abogado le conocía la cara. Ninguna de sus mil caras.

PD Hoy en día he forjado una amistad con la abogada y pasado el momento de la rabia de que siempre, hasta la última vez que fuimos a una audiencia me preguntara si de verdad yo no seguía enamorada de él, me decía que quizás yo lo veía y se me caían las bombachas (sí así nomas lo decía). Le explique mil veces que todo, absolutamente todo lo que le había contado era cierto, ella me dijo que a veces se topa con mujeres que mienten por despechadas. Hay de todo en la viña del señor.

sábado, 25 de abril de 2009

Continuación (IV)



Luego de eso tuve otro tiempo de encierro. Mi papá me llevaba a trabajar en el auto, me iba a buscar también.
Empecé terapia, me sirvió para sacar todos los horrores que viví y poder contárselos a alguien, a un extraño que no me juzgara, pero no para perder el miedo.
También fui a ver a un abogado, que me aconsejo dejar las cosas así por ahora, me dijo que no me divorciara porque sino se iba a tramitar la tenencia, me dijo que si empezaba a tramitar la tenencia él iba a tener que verlo, que como yo nunca le había hecho una denuncia por violencia doméstica probarlo iba a ser muy duro.
Quise retomar mis estudios, fui al centro donde estudiaba y como no estaba en la lista me volví para mi casa, a la tarde me llamó una amiga – compañera de allí- y me contó que mi ex había estado todo el día en el local de estudios, que había abierto las puertas de todas las clases, que me buscó como loco todo el día, dice que cuando ella salió para irse el aún estaba allí sentado esperándome. No me animé a ir más allí, mis estudios debían esperar.
Un día cuando estaba preparándome para salir del trabajo, vino una compañera que era guardia de seguridad y me dijo: tu ex está en la vereda de enfrente-
Cuando llegó mi padre ella se lo dijo, mi viejo estacionó el auto bien enfrente de la puerta (dos metros de separación), mi compañera la guardia le había ido a hablar, a decirle que no armara lío. Él había cruzado para la acera del local donde yo trabajaba, estaba a unos diez metros de la puerta, esperé a que mi viejo estacionara el auto, mi padre abrió la puerta por donde yo debía entrar y me espero allí parado, esos dos metros eran lo que debía de recorrer.
Empecé a caminar con la cabeza gacha y un golpe me tiró al piso, otros golpes le siguieron mientras mi padre lo sacaba de encima mío y le empezaba a pegar, salió otra persona del local, los separaron, mi padre se subió al auto, yo ya lo había hecho y nos fuimos.
Tampoco quise hacer la denuncia en ese momento.

Al tiempo, antes de que mi hijo cumpliera el año nos mudamos, También cambié de trabajo para otro local de la misma empresa más cerca de donde vivía ahora. Él conocía la casa para donde me había mudado, pues era una casa a las afueras de la ciudad que mis padres tenían hace años. La vida allí fue más apacible, más tranquila, pero mis miedos no se iban del todo.
Después de mudarme dejé la terapia, no sentía que me aportara nada, no sentía que la psicóloga le hubiera dado en la tecla para sacar mis miedos, decidí que hasta allí había llegado con ella.

Tuve otros encuentros con éste sujeto, todos ellos los denuncié. En el ínterin el llamó varias veces a mi casa, me decía cosas y cortaba, una vez me llamo una muchacha diciendo que era su novia, y que yo era muy mala persona por negarle a su hijo. Le dije que si era su novia tuviera cuidado, él era un hombre violento, y ella no tardaría en averiguarlo.
De pronto ni siquiera el teléfono podía atender. Un día llamó y atendió uno de mis hermanos, le dijo lo siguiente: Decile a tu hermana que tuve otro hijo, que nació hace una hora, decile que por culpa de ella no le voy a poder dar mi apellido, porque todavía estamos casados.
Mi hermano colgó sin decir nada y luego me lo contó.

Un día (Gaby tenía dos o tres años) iba en el auto con mi hijo, estaba como a tres cuadras de mi casa, esperando para doblar la calle y el se bajo de un ómnibus justo delante de mí, me vio y se paró delante del auto, comenzó a gritar de todo, yo daba marcha atrás, el iba para atrás, me golpeaba los vidrios, Gaby lloraba y me preguntaba: Quien es mami?, Quien es ese señor?. Estuvimos así como 5 minutos.
Apareció un vecino que sabía algo de la historia porque era conocido de mis padres, le empezó a gritar y el retrocedió, yo fui para mi trabajo (no quería ir a mi casa porque seguro el iba hacia allí), subí a la oficina y me quedé unas horas, hasta que mi padre me vino a buscar. Años después supe que uno de mis hermanos (el más chico) (enterado por el vecino), lo busco y esperó a que se tomara el ómnibus. Al rato llegó mi otro hermano se subieron al auto de mi padre y se fueron los dos a perseguir el ómnibus, según mi hermano más chico, el más grande subió al ómnibus, lo agarró del brazo y lo hizo bajar a las fuerzas, dice mi hermano que le dieron la paliza de su vida. En realidad ninguno de los dos nunca me lo contó, un día a alguien se le escapó y así fue como me enteré.
Por suerte esa fue la última vez que lo vi, más no lo último que supe de él.

PD No sé porque mis hermanos nunca me lo contaron, todos en mi familia me veían perturbada, trabajaba todo el día y solo me dedicaba a mi hijo, poco a poco iba saliendo…

viernes, 24 de abril de 2009

Sigue la historia... (III)





Empecé a caminar derechito como él me lo ordenaba, lloraba y apretaba a mi bebé junto a mi pecho, hacía frío ya eran como las tres de la mañana.
Entonces le dije: Pero vos recién cuando estábamos apoyados contra el muro me prometiste cosas, me las prometiste hoy todo el día, me dijiste que ibas a cambiar, como querés que te crea, mirá todo lo que hiciste – dije ahogándome en mi llanto.
El milagro sucedió y el me dijo: Tenés razón, vamos a que te tomes un taxi-
Dimos la vuelta, y la alegría no cabía en mí. Había terminado, por fin….
Cuando llegamos nuevamente a la parada de taxis, le dije que el tenía que hacer bien las cosas para que nosotros pudiéramos volver, y que así me estaba dando un buen ejemplo.

Entonces me miro con odio, me pidió que le diera al bebé.
- No, ya me voy – dije inocentemente
- No, no te vas- respondió
- Si, vos lo prometiste – insistí
- Te dije que vos te ibas, pero Gaby se queda conmigo – dijo
- No, el tiene que estar conmigo – dije
- No, el siempre está contigo, todas las noches está contigo, duerme contigo, hoy se queda conmigo.
- No, pero pensá que no tiene ropa (la había tirado toda), no tiene nada.- dije yo
- No importa me las voy a arreglar, vos andá y mañana me llamás y lo venía a buscar – respondió
- Por favor no me hagas esto- le dije
- Ya está decidido- me dijo.
- Bueno, entonces dejame que los acompañe hasta tu casa, así me quedo tranquila, después vuelvo y me tomo un taxi- dije

No piensen que lo iba a dejar así, dentro de mi mente me dibuje rápidamente los pasos que iba a seguir, primero lo acompañaría a su casa, lo dejaría con el bebé, después iría a una comisaría haría la denuncia y vendría a buscarlo con la policía.
Empezamos a caminar nuevamente hacia la calle Ramallo, el había suavizado su tono he iba diciéndome explicaciones de porque el niño debería quedarse a dormir con él. Entonces me paré, lo miré y le dije:

- Gabriel (sí, se llama igual que mi hijo), mirá yo estuve pensando ahora y creo que tenemos que darnos otra oportunidad, todo ha sido muy difícil y sé que para vos es difícil, quiero que empecemos de nuevo, ahora tenemos a éste tesorito y las cosas van a ir mejor-
Ahora- proseguí- dejá que me vaya con Gaby (junior) para la casa de mis viejos, mañana mismo empiezo a mudar todo para “nuestra” casa. (Con él cuando nos casamos vivíamos en la casa de mi abuela (ya fallecida) la mamá de mi madre). Mudo todo y después te vengo a buscar, vamos a vacunar al gordo juntos al Pereira (tenía que ser allí, allí había sido vacunado él) y luego nos regresamos para nuestra casa y empezamos de nuevo desde cero. Que te parece? Aceptas?, Yo aún te amo- dije.
Su rostro se transformo en sonrisas, me abrazo largo y me dijo: Sii!!!

Alargo el brazo, y paró un taxi, nos dimos un beso de a tres, y me subí, le hice adiós con mi mano y la manita de mi bebé, le hice adiós hasta que se hizo chiquito por la distancia.
Me dí vuelta, me acomodé en el asiento, lloré mucho, abrace a mi hijo y le susurre al oído:
- Esta fue la última vez vimos a tu papá.

PD No sabía cuanto había de pesarme hasta hoy en día esa decisión, la culpa con la que cargo por haberle negado a mi hijo su padre, como me juzgan algunas personas por ello.
No tuve otra elección, el bienestar emocional de mi hijo estaba primero.

jueves, 23 de abril de 2009

Algo de mí (II)



La buena de la tía me invito a cenar, a esas alturas yo ya no sabía como escapar de allí, quería irme claro, pero tampoco quería quedarme a solas con él. Si estaba con su tía nada podía sucederme, por lo que accedí a la invitación y me quedé a cenar.
Luego de cenar (para eso ya eran más de las 23 hs, no se) no recuerdo que sucedió, sé que el último ómnibus que tenía desde esa zona para mi casa ya había pasado. O sea que la única posibilidad era irme en taxi. Por suerte la tía sacó el tema y me dijo,- ahora tenés que tomarte un taxi Cristina, si querés te llamo uno por TEL-. Él no dejo que terminara de hablar y le dijo que íbamos a ir a unas dos cuadras de allí, a una parada de taxis y me lo iba a tomar en ese lugar.
Mi cara se transformó, no quería de nuevo estar a solas con él, pero tuve que acceder, le tenía tanto miedo, mi hijo ya no estaba en mi vientre, no podía defenderlo con mi cuerpo, tenía miedo que toda la locura que tenía su padre le hiciera daño.
Salimos a la calle, hacía un poco de frío pero no tanto, Gaby iba en mis brazos envuelto en una manta, la paz que me transmitía su cuerpo, su olor, tocarlo, esa paz es hoy mi consuelo, por esa paz volvería a vivir lo pasado.
Caminamos hacia la parada, yo rezaba porque nada retrasara mi viaje de vuelta ya más de 12 horas después, a mi hogar, imaginaba como estarían mis viejos (en esa época no había celulares), no sabían nada de mí más que mi promesa de regresar a eso de las tres de la tarde, todo eso rondaba mi cabeza cuando casi casi a unos metros de llegar a la parada de taxis, me pidió que me quedara un rato a conversar para arreglar las cosas. Me recosté a un muro, apoyé el bolso y la mochila en el piso y lo miré resignada esperando que comenzara a repetir lo mismo de siempre.
Lo que hablamos no sé, yo le seguía la corriente, y trataba de que me entendiera, de que supiera que no quería saber nada de él, que ya no lo quería, todo con sumas sutilezas.
De pronto tomo al bebé entre sus brazos, y le hacía mimos, todo eso me hacia llorar desconsoladamente, lo miraba a él y a nuestro hijo, pensaba en todo lo que me había ocurrido en el último año, en la familia feliz que siempre había soñado, en como había fracasado, en como me había metido en esa historia, en donde estaba ahora. Ya no era solo yo, la vida de mi hijo también era la mía.
Lo acurrucaba y le daba besitos, entonces le abrió la mantita y me preguntó:

- De donde sacaste la ropa que tiene puesta?
- Ese conjuntito se lo regaló una pareja amiga de mis viejos- dije tratando de que sonara normal.
- No me gusta – ya estaba furioso
- Quienes son esos amigos?
- Unos que viven cerca de la casa de afuera, siempre salen a caminar juntos- dije
- No quiero que use esto!- grito

Y comenzó a arrancarle la ropa, me dijo que lo iba a cambiar y que le iba a poner el otro conjunto que estaba en el bolso. Traté de detenerlo, pero todo lo que hiciera era en vano, le dije que no podía desvestir a un bebé de tres meses en medio de la noche en la calle, que se iba a enfermar, pero el estaba ciego de furia. (Según él, como él había sido un niño pobre, nuestro hijo no podía usar ropa nueva, por suerte mis primas me habían dado ropa de sus hijos, si lo vestía con ropa usada el padre estaba conforme)
Cuando terminó de desvestirlo y le puso otra ropa que había en el bolso, me pasó al bebé. Tomo con una mano el conjuntito y sosteniéndolo como si largara olor (con la punta de los dedos) lo estiro en el aire, saco de su bolsillo un encendedor y comenzó a prenderlo fuego. Yo lloraba, no sabía que más iba a pasar.
Después me dijo que me iba a parar un taxi, respiré aliviada esperando el final. Nos acercamos al cordón de la vereda y el bebé lloraba, le pedí que sacara el chupete del bolso, y él me lo pasó, ya habían pasado varios taxis libres pero me prohibía que los parara. Parado al borde de la calle comenzó a sacar las cosas del bolso, las examinaba, me las mostraba y me decía esto lo tenés que tirar y lo tiraba, tiro pañales, tiro mediecitas, saco el tarrito de toallitas de lanolina y las tiro una por una, me dijo que a el no le limpiaban el culo con eso, que era cosa de ricos, decía que yo era rica, pero que su hijo no iba a limpiarse el culo con cosa de ricos.
Yo no era rica, ni nada parecido, tenía 19 años, trabajaba desde los 15 o 16 en un supermercado (sigo trabajando allí), estudiaba para ser ayudante de arquitecto, mi padre era comerciante, mi madre era profesora, vivíamos bien, pero estábamos muy lejos de ser ricos. Una cosa es tener dinero porque uno se lo gana, y otra muy distinta es ser rico.
Para él, la diferencia era enorme, él no trabajaba, por lo tanto no tenía dinero para nada, eso le hacía rabiar contra mí y mi supuesta “riqueza”.


Vino un hombre que estaba en la parada de taxis, se acerco a nosotros y le dijo- Flaco, parála, te estás pasando, hace rato que te estás pasando.
No te metas- le dijo
Me tomó del brazo y empezó a caminar, me apretaba fuerte y me decía: Camina, camina, camina…- seguía repitiéndolo. Yo caminaba.


- Sabés cuantas veces caminé desde acá hasta tu casa porque no tenía un peso para el boleto?- me preguntó lleno de resentimientos.
- Caminaba porque tenía que verte, pararme frente a tu casa y ver que hacías, nunca salías, o andás con alguien? –decía
- Y también volvía caminando- terminaba.
- Ahora vas a saber lo que es caminar más de doscientas cuadras, ahora lo vas a saber, vamos a ir caminando hasta tu casa- sentencio.

PD1 Sé porque yo misma me lo preguntaba antes de tener ésta experiencia, que muchos se preguntarán porque las mujeres aguantan eso, porque no gritaba, porque no iba y me aferraba a ese hombre que decidió intervenir, porque no hacía algo. No tenía fuerzas, lo único que me rodeaba era el miedo. Las experiencias espantosas que viví junto a éste individuo son muchísimas, sin embargo seguía parada, manteniendo el equilibrio, pero parada al fin. La violencia constante, las amenazas eternas, los golpes, las torturas sicológicas, eso te hace pedazos, te recorta en pedacitos, se lleva tu mente, se lleva tu alma, te despoja de razón, no te queda autoestima alguna , pensas que realmente sos culpable, te va dejando en la nada. Nada haces y niegas todo. Pero yo ya había dado un gran paso, lo había dejado, había abandonado nuestro hogar. Ahora necesitaba saber como hacer para que esa noche se terminara.

PD2 Voy a seguir contando mi historia, pues cuando me puse a escribir no pude parar, escribí y escribí hasta llegar al final. Durante el proceso no se me cayó ni una lágrima, me dí cuenta de que hace tiempo debería haberme sentado a hacerlo y que cada vez soy más fuerte. Sepan disculparme por ello, pero ésta es mi historia.

miércoles, 22 de abril de 2009

Algo de mi ( I )



Ayer mientras le escribía un mail a Paula (Bera) me cayeron unos lagrimones, hay heridas que aunque sanadas nunca dejan de doler.
Es difícil ver a un hijo sufrir, es difícil saber que sufre y lleva la procesión por dentro. Mi hijo me cuida tanto desde chiquito que no me hace saber si está mal, y menos cuando del tema con su padre se trata.

En algún post conté como me separé, fue cuando mi niño tenía 3 días de nacido, los procesos luego de eso fueron lentos, por un lado yo quería que su papá lo viera, por el otro cada vez que fijábamos un encuentro se me hacía imposible regresar a mi casa, imposible regresar sana y salva, venía con mi corazón marchito, y también algunos moretones, la historia era de nunca acabar, y las promesas ya no me conmovían. Y así sucesivamente, luego de una salida “para ver al bebé”, yo dejaba de atenderle las llamadas, y me volvía una prisionera en mi propio hogar, no quería salir por si él estaba allí, y si iba a algún lado siempre miraba requisando cada rincón para no encontrar su rostro. Un día iba caminando para mi trabajo que me quedaba a dos cuadras, como siempre con la cabeza gacha, mi hijo ya tenía 3 meses, de pronto él se apareció de la nada y por supuesto no dejo que siguiera mi camino.
Me hizo caminar derechito, y no oyó mis protestas. Nos sentamos en el escalón de una casa abandonada. Allí estuvimos casi 5 horas.
En un momento apareció uno de mis hermanos en bici, me preguntó si estaba bien. Le dije que sí.
Conversamos mucho, no faltaron sus clásicas amenazas o apretones, los pellizcos que serían moretones luego, le dije que él debía aceptar que estábamos separados, me dijo como siempre la clásica excusa de que él quería ver a su hijo.
Le dije temblando de miedo que yo también quería que lo viera, pero eso no quería decir que me convierta en su rehén en cada visita.
Acordamos que al día siguiente “recuerdo que era el domingo de ramos del año 1996” yo iba a ir sobre el mediodía, y le iba a dejar al bebé dos horas junto a él en la casa de sus tíos (que eran buena gente)
Luego lo iba a ir a buscar, y el me lo iba a entregar sin hacerme ningún problema, ésa era su promesa.

Al otro día hice lo acordado y sobre el mediodía ya había dejado a mi bebé en sus brazos.
Pasé esas dos horas debatiéndome entre el miedo y el miedo, quise tranquilizarme para cuando tuviera que ir a buscar a mi hijo, pero los latidos del corazón se me hacían cada vez más fuertes.

Me pare delante del jardincito que tenía la casa de la calle Ramallo y toque timbre, esperando que saliera con el bebé en brazos y el bolso. Pero no, salió su tía, una señora mayor a la que yo le había tomado mucho cariño, y me hizo pasar, tuve que decirle que sí y entré.
Para eso eran las 14 y 30 aproximadamente, la tía me sentó y comenzó a hablarme y él me miraba de lejos con sonrisa socarrona, como diciendo “viste no te fuiste”, la tía me hablaba y hablaba inocentemente sin saber los problemas entre nosotros, bah, sabía que nos habíamos separado, sabía que él me trataba mal, pues yo un día se lo dije, claro, yo nunca decía que él me pegaba. Es algo que no te sale, algo que te mancha y por lo que sentís tanta vergüenza y humillación, que solo las personas que han padecido violencia lo saben, no puedo pedir que me entiendan, solo quiero contarlo.

Tome varias tazas de té, y de pronto él se paró y le dijo amablemente a la tía si se podía quedar con el bebe un rato, que nosotros teníamos que hablar e íbamos a salir a caminar un rato. Lo miré con odio, pero en la situación que me ponía, teniendo a una señora mayor que se había comportado siempre a las mil maravillas conmigo, yo no quería hacer una escena, y ella nada iba a poder hacer por mi si la hacía.
Salimos y caminamos, después de tantos años no recuerdo de que hablamos, solo que caminamos y el seguía siempre con lo mismo, que teníamos que volver, que él no iba a ser más así, que todo era culpa de mi madre, que el no era así porque sí. Mis oídos no escuchaban, mi mente estaba en otro lado, mi corazón junto a mi hijo, cada vez nos íbamos separándonos más. Mil historias pensé, comencé a sospechar… y si se llevaban a mi hijo y lo raptaban, y si de pronto venía su tío (el hijo de su tía), y se lo llevaba… ese hombre no era de fiar. Quería que terminara de hablar, quería que me dejara libre, ya eran más de las 8 de la noche y yo aún estaba allí. Lo que vino después no es para relatar, pero tampoco para pasar por alto. Estábamos casados, nos habíamos casado el 15 de diciembre del año anterior, pero aún dentro de un matrimonio puede existir la violación, muchas veces sentimos o vemos en películas que se trata el tema. Existe? Si, claro.

Cuando logró lo que quería, volvimos a la casa de sus tíos, mi gordo ya había tomado la mema y estaba dormido, sus ojitos cerrados, su cara de ángel.
Lo peor de la noche aún estaba por venir.


PD. Hace tiempo que quería escribir sobre ésta parte de mi vida, y espero no se lo tomen como un pedido de compasión, ni de lástima. Hoy hace 13 años de todo eso, estoy bien, he superado muchas cosas, he salido adelante, todo lo vivido me sirvió para crecer, de golpe, pero crecer al fin. Tenía 19 años recién cumplidos, un bebé a quien cuidar y una historia de la que siempre quise escapar, pero por fin he comprendido que uno no puede ni debe escapar de su propio pasado.

sábado, 17 de enero de 2009

Amores Perros

Hace como siete años me enamore perdidamente de un hombre vía chat, no me importa que piensen que lo que cuento pueda ser cursi o no, simplemente tengo ganas de contarlo, creo que la mayoría de las personas que en algún momento de su vida chatearon tuvieron su amor platónico o no vía chat. El hombre en cuestión entraba a una sala de juegos de trivias de la que yo era integrante, y bueno msn va msn viene, mail va mail viene, madrugadas despiertos chateando, luego intercambios de números de tel, que recuerdos. Es de otro país, lejos pero no tanto, de su estado civil mejor no hablo, pero las cosas que nos pasaron fueron realmente increíbles, las coincidencias, bueno, toda la historia fue tan pero tan romántica que cada vez que lo pienso me deja un sabor amargo en el alma pensar que nunca más voy a sentir eso por alguien, que esas cosquillas en el estómago quizás no vuelvan. La historia con éste hombre termino bastante mal, pues nuestro amor era realmente imposible, nos mandábamos regalos, nos hablábamos todos los días, nos escribíamos siempre, tengo más de 200 mails guardados con nuestra historia, a veces los releo, ahora hace tanto que no lo hago... Me hace mal hacerlo, me acuerdo de las cosquillas.... me acuerdo de nuestros pactos de amor eternos e inviolables... . En esa época yo estaba muy sola, y el fue una gran compañía, un amor, un gran amor... hoy han pasado ya tantos años... primero el me dejo...me cerro todas las vías de comunicación, luego se volvió a acercar y yo lo ignoré sutilmente... me hacía tanto mal. Ahora es el quien cada tres o cuatro meses me llama para ver como estoy, para decirme que necesitaba escuchar mi voz.... Me derrito de amor (de supuesto amor pasado) cuando lo hace, pero me aguanto las ganas de todo y me porto como una señora casada y bien casada... el siempre vuelve a llamar.... ufff me encanta que lo haga, me frustra que lo haga. Esto es al margen de mi pareja a quien quiero profundamente, soy una persona leal que nunca traicionaría, ésto es algo que sé que nunca va a pasar, es un sueño.. es nada.