
Cuan fuerte puede ser un corazón de tan solo nueve años….
Como puede una madre proteger a su hijo para que no sienta tristeza….
Que era lo mejor?
Que
Gaby finalmente conociera a su padre, y el futuro de allí en adelante fuera incierto?
Que el padre no se presentara a la audiencia, el presente fuera como hasta ahora, pero el corazón de mi hijo se estrujara al pensar que su padre no lo quería.
Que quería yo?....
Por un lado quería que su papá no fuera, el encontrarme con él, iba a cambiar nuevamente mi vida, esa vida que había reconstruido con mucho trabajo, de la que aún tenía secuelas, sería volver para atrás muchos pasos.
Por el otro, no quería ver a mi hijo sufrir, y pensaba que el calvario de su relación (mejor dicho no relación) con su padre debía terminar, que esa imagen debía materializarse para que luego él supiera cual era el camino que debía seguir.
Gaby se cuidaba mucho de demostrar tristeza frente a mí, su corazón es tan grande que me cuidaba él a mí, no quería que lo viera triste o preocupado.
Por ésa época otro cambio grande sucedió en nuestras vidas, nos mudamos con mi pareja, dejamos la casa de los abuelos (en realidad vivíamos al lado, pero
Gaby pasaba todo el día allí).
Otro paso a superar, una nueva realidad que lo tomó con sorpresa, a la que reaccionó con lágrimas, y que acepto sin reparos.
Pronto se adaptó a nuestra nueva casa, nuestra nueva vida, a la presencia semanal de sus hermanastros, y a la diaria de su padrastro (ante mi pregunta de porque usaba ésas palabras –que me hacían pensar en la mala de La Cenicienta-
Gaby contestó que era la definición de la relación, me dijo que la había buscado en el diccionario).
Consideré bueno llevarlo a una
psicóloga, pensé que era hora de que afrontara su vida, pero sobretodo lo que me preocupaba era que largara todo, que se descargara, las penas debían inundarlo y su afán de protegerme contra todo mal no lo dejaba preocuparse del suyo propio.
Me recomendaron una psicóloga que se especializaba en terapia
gestáltica, les dejo un enlace que explica en que se basa éste tipo de terapia
http://es.wikipedia.org/wiki/Terapia_Gestalt .
No entiendo mucho de psicología, pero aquella mujer fue fundamental en la vida de mi hijo, lo llevó a desprenderse de miedos, y a luchar por su presente, por su persona y por la persona que va siendo día a día.
Antes de la esperada audiencia tuve otra visita de una asistente social, ahora en mi nueva casa, tuve que transformarla un poco, pues no era conveniente que dijera que estaba viviendo en pareja, o sea que quité fotografías, diferentes objetos que marcaran la presencia de un hombre en la casa y también todos los cepillos de dientes del baño. La visita estuvo bien y el día más esperado estaba por venir.
Como siempre decidí que fuéramos solos, con la abogada a mi lado me sentía segura, y ése momento, el que fuera que debíamos vivir, lo quería hacer de a dos:
Gaby y yo.
En el viaje fui repitiéndole a
Gaby todas las posibilidades que se podían presentar nuevamente, el solo asentía, y no me dejaba penetrar en sus pensamientos.
Llegamos y nos sentamos, me dijo que si lo veía se lo dijera…..
Nos agarramos las manos.
Mi corazón era un solo latido, mis ojos recorrían el espacio haciendo guardia de lado a lado.
El tiempo iba pasando, nadie aparecía.
Llegó el momento en que el juez llamó a mi pequeño gran hombre, lo sentó frente a él y le preguntó de que cuadro era, cuantos años tenía, y si estaba cómodo allí.
“No me gusta el fútbol pero soy de Peñarol, y de basquetbol de Aguada porque mis tíos son de esos cuadros, pero mi abuelo dice que es de Progreso aunque siempre hincha por Nacional, tengo nueve años pero siempre dicen que parezco de más, y estoy un poco nervioso….”
Ya no era mi bebé, era un niño, un niño gigante, las
lágrimas no dejaban de caerme y el pecho de
hincharse de orgullo por ese ser que llevé en mi vientre durante nueve meses y en mi corazón por la eternidad.
Las preguntas fueron directas y concisas, las respuestas también.
- No, no conozco a mi padre.
- Mi madre me dijo que estaba de viaje, pero después me contó la verdad.
- Mi padre es una persona enferma y violenta.
- Nunca lo vi ni hable con él.
- Vivo con mi madre
- En la escuela me va bien.
- No sé si quiero verlo, pero creo que algún día lo tendré que conocer.
Salimos del juzgado y nos subimos en el auto. Anduve unas cuadras para aplacar nuestros corazones. Paré el auto en un parque y solo me dedique a abrazarlo, a llorar con él la ausencia de su padre, a acariciar su corazón lastimado por la indiferencia del ser que le dio la vida.
Lo abrace hasta asfixiar su tristeza, le homenajee su valentía de niño-hombre, le conté mi orgullo de madre, le proclame mi amor eterno como siempre, y le prometí mi mano agarrando la suya siempre, pero siempre SIEMPRE
PD. Mañana o pasado va la última parte.