lunes, 16 de marzo de 2009

La pascualina de mamá


Aturdida, y aburrida. Me encontraba en esos momentos en que la vida se estanca y no ves la salida aunque esté iluminada por un letrero parpadeante y sonoro.


Un día escribí en esos lugares donde dejas anuncios y buscas parejas, amistades etc., ni idea de lo que puse en ése momento tenía 23 o 24 años y buscaba desesperadamente el rumbo.


Así fue que comencé a mailearme (acabo de inventar ésta palabra), con un muchacho de 36 años creo ya ni recuerdo, que se llamaba Gustavo, trabajaba de administrativo en una empresa conocida era separado y tenía un niño, casi de la misma edad que el mío. Decidimos encontrarnos. Yo no tenía demasiadas esperanzas pues no me habían conmovido tanto sus letras, pero sí unos nervios terribles y al ser un estado en el que no me acostumbro a encontrar (el de los nervios), se me hacía muy difícil esperar la hora, el día y el desenlace de la situación ya hacía años no salía con nadie. Salí con una de mi amigas a comprarme ropa y prepararme para lo que viniera. Llegado el momento me vestí y arreglé sintiéndome bastante mejor aunque mis nervios no disminuyeran la impaciencia por el momento que se venía iba desapareciendo... ya era casi la hora, cuando me subí al auto y encaminé hacia el estacionamiento del centro comercial donde nos íbamos a encontrar. Ya no me acuerdo cual fue mi primera impresión, pero si que era un hombre normal de apariencia agradable. Dejé mi coche y en el suyo nos dirigimos a algún lugar para cenar. Mi primera decepción llego cuando me llevo a un lugar que hoy en día es de lo más chic, pero en aquellos tiempos era un bar de viejos, totalmente desierto, mayor fue mi asombro cuando pidió solo un sandwiche caliente y un café - se supone se trataba de una cena - , rápidamente pedí lo mismo con un refresco para no desentonar y hablamos de varias cosas triviales sin mucho interés. Lo que recuerdo claramente es que me habló mucho de su madre, demasiado de su madre, de como le cocinaba, describía sus recetas con bastante admiración, lo que me hacía reír pues para mí eran un asquete - aunque claro que no se lo dije-, por fin llego la hora de pagar y lo hicimos a medias, nos subimos al auto y dirigimos hasta donde estaba el mío, cuando estacionó -no muy cerca- empezó a conversar de nuevo, bla, bla, bla... yo ya estaba pasada de pascualinas, empanadas, omelletes y tortillas, en verdad no me interesaba como cocinaba la que nunca iba a ser mi suegra, y menos el pollerudo de su único hijo, pero creo que la amabilidad nunca está demás y escuche sus recomendaciones atentamente.


Nos despedimos sin más, con la promesa que los dos sabíamos no íbamos a cumplir, de repetir la salida. Lo que más me disgustó - y nunca le voy a perdonar - fue la forma en que se fue, la manera de arrancar el auto sin esperar (eran las 2 de la mañana) a que llegara al mío y subiera - siempre que dejo a alguien en su casa si es denoche y tarde espero que entre -.


Siempre tan tonta, pensar que los otros van a tener para con vos la amabilidad que uno tiene...


Obvio que nunca más lo vi, ni tuve contacto con él más el de haberle escrito un último mail, recomendándole en éste como ser un poco caballero y deseándole suerte en la vida. Igual no me conforme... una noche entre en un chat de la misma página de encuentros y cuando vi aparecer un nick: Gustavo36 le abrí privado, quizás pudiera reírme sola del pollerudo. Resultó ovbiamente ser otra persona, esa era la primera vez que yo chateaba y no sabía nada sobre ese mundo del tan grande.... Gustavo36 me enseño bastante, pero esa es otra historia.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Uff, qué horror de cita!! Pero mejor verlo a las claras en el primer encuentro para ahorrarse posteriores dolores de cabeza.
¿Y el otro Gustavo? Ya me dejaste intrigada, picaste mi vena cotilla, jeje.
Besitos.

Paula dijo...

Ahh qué maleducado!!!
Soy igual que vos y me manejo de la misma manera.
Menos mal que te diste cuenta a tiempo o que él demostró su personalidad de entrada.
Quedé intrigada con Gustavo36, ese es otro nombre que me pone nerviosa, jajajaja.
Besotes Cris, espero la continuación sobre el Gusti!!!

Gastón dijo...

Si en una cita se pone a hablar de la madre...

Aguntaste demasiado hasta las dos de la mañana.

Besos con mi vieja a más de 300 km de distancia

Cris dijo...

Marhya: la verdad es que sí, si hay algo que no soporto de los hombres es que sean maleducados !!

Paula: así como lo escribiste!! Gustavo 36 será mi proximo post dedicado a la época del chat.

Gastón: Aguanté demasiado, pero no sabés lo bien que comí la semana siguiente jaja (mentira). Las suegras bien lejos !!

Anónimo dijo...

Cris: hace un poco màs de dos meses lleguè a tu blog, curioseando, y la verdad me enganchè. No escribìs sobre lo obvio de otros blogs, que tienen su mèrito, ya de por sì al ser constantes y subir noticias todos los dìas. Pero el tuyo es diferente, me encanta, porque leyendotè identifico las historias con lo que me pasò a mì, o a la vecina o a una amiga, y lo contàs tan bien que te quedàs con ganas de màs...Seguì asì que estàs de diez, y no dejès pasar tantos dìas sin subir alguna anècdota porque te extrañamos.

Cris dijo...

Alex: Gracias miles por lo que me escribiste, los mimos siempre vienen bien.
Besote

Mar dijo...

Su mamá cocinará muy bien, pero de modales para con las chicas, nada de nada le enseñó. Un idiota!!! Menos mal que se mostró tan tarado de una, mirá si terminabas enganchada!! Un horror! Todo en la cita resultó un fiasco, él entero lo era. Nada de lo que hizo es perdonable, pero... irse sin fijarse siquiera si subis al auto????? A las 2 de la mañana????Que se quede con su viejita querida comiendo porquerías, nomás.
Besos!

Cris dijo...

Re nabo pobre, pero bueno es una anecdota para contar !!! (Lo único que se me ocurre recatar...!!)