
Ayer fui como todos los domingos a comer a la casa de mis viejos, iba a ir mucha gente distinta a la que siempre se reune en la mesa dominical, los que nunca faltamos por supuesto somos mis hermanos y yo con nuestros respectivos hijos y parejas, de vez en cuando cae algún amigo que llevamos o alguno de mis viejos invitan.
Hace un tiempo se suma esporádicamente mi abuela paterna, que se mudo a media cuadra de la casa de mis viejos hace unos 4 o 5 meses.
Mi abuela tiene 92 años, y anda lo más bien, se mudó porque estaba lejos de bastantes de sus hijos (10) y en donde vivo, también lo hacen cuatro de mis tíos.
Mi viejo le alquilo una casa, que desde el primer momento ella dejó claro no lo gustaba, y una de mis tías divorciada se fue a vivir con ella.
Nunca vi, ni sentí a esa señora como mi abuela, ni cuando era niña, ni cuando fui adolescente ni ahora ya grande le guardo ningún cariño, las pocas veces que me dirige la palabra fueron para decirme que tenía que adelgazar, que estaba muy gorda, o bien si estaba flaca para decirme que estaba muy bien y así iba a conseguir novio.
Ayer llegó y tuve que aguantarla de nuevo diciéndome que estaba preciosa etc, etc, al rato vinieron unas primas de mi padre que ella había invitado a almorzar (a la casa de mis viejos sin preguntar), a una de las primas la conozco, pero a la otra nunca la había visto.
Apenas no sentamos a la mesa mi abuela le dice a ésta prima (la desconocida)- Ésa es la hija de fulano (señalándome con la mirada), pagó diez mil dolares para adelgazar.-
Vieja de miércoles- pensé y desvié la mirada haciéndome la distraída.
Que tiene que andar contando si pagué o no y ni siquiera cuanto (además ni se como sabe lo que pagué o no).
Después de levantar la mesa y lavar los platos, me senté a leer el diario, ella seguía sentada en la cabecera de la mesa. Afuera en el jardín estaba mi medio hermano (re-aparecido hace unos meses), y las hijas de mi otro medio hermano ( hijos de mi padre de un matrimonio anterior), mis sobrinas era la primera vez que venían a la casa de mis viejos, tienen 14 y 9 años y nos hemos visto esporádicamente, por razones que ahora no vienen al caso, los demás andaban todos por ahí.
Entonces mi abuela me dice:
AB: Mira donde me vengo a encontrar a mis bisnietas y al hijo de T.
Yo: - solo la miraba y sonreía a medias tratando de seguir leyendo-
AB: Pensar que cuando ellos eran chicos (por mis medio-hermanos), yo iba todos los miércoles a visitarlos a su madre y a ellos que vivían por el Paso de la Arena.
Yo: ajá-
AB: Pero la madre estaba medio (haciendo el gesto de loca), fíjate que una vez fui y le preguntó a Roberto, el papá de las nenas que le hacía de comer a tu padre.
AB: Como le va a preguntar eso a un niño?, y bueno dijo, después ella empezó a quedar mal, y se divorciaron. Ella estaba totalmente controlada por su madre que era una mujer muy exigente y había sido criada como princesa, y tu padre trabajaba todo el día.... poco a poco las cosas se deterioraron y se separaron. Tu padre se vino a vivir conmigo de nuevo pero como lloraba todas las noches, no se cuanto tiempo lloro siempre, porque ellos se amaban mucho.... nunca ví un amor tan grande.... el la amaba tanto... pero no pudieron arreglarse .....
Siguió contándome la vida de mi padre saltándose la parte más importante: Mi madre y nosotros.
Vieja de miércoles... siempre hizo lo mismo, nunca se interesó por nosotros, nunca nos vino ni un miércoles a visitar, (y tampoco cuando mi viejo se separó de su primera mujer vio nunca más a sus nietos).
Me acuerdo una vez de chica, tenía como ocho años y fui a su casa porque era el cumpleaños de ella, me llevó a su dormitorio y me mostró las fotos del casamiento por iglesia de mi padre con su ex-mujer, recuerdo que me dolió montones ver a esa señora vestida de blanco saliendo de la iglesia del brazo de mi padre. Imagínense una niña de ocho años que hasta el día de hoy ve a su padre como lo mejor de su vida (después de Gaby), una niña que nunca pudo ver a su madre vestida de novia, porque obviamente no se pudieron casar por iglesia.
No la odio, porque no tengo motivos, pero simplemente no es mi abuela.
Mi abuela es la que me esperaba con la cocoa y el pan con manteca cuando llegaba de la escuela.
Mi abuela es la que me hacia los huevos batidos mas ricos del mundo.
Mi abuela es la que me obligaba a tomar leche con guaco para que se me fuera la tos.
Mi abuela es la que me enseño a tejer.
Mi abuela es la señora con la que me sentaba todas las tardes a ver "Cristal".
Mi abuela hacía los guisos de lentejas más ricos del mundo.
Mi abuela es la que me dejaba revolverle los armarios.
Mi abuela es la que me daba sus manos para que le pintara las uñas.
Mi abuela es la que me pedía que le anotara los nº de la quiniela cuando los pasaban por la radio.
Mi abuela es la que me planchaba la túnica de la escuela.
Mi abuela es la señora que nunca dejaba de usar delantal.
Mi abuela me tejió un rebozo cuando estaba por nacer y una boina cuando crecí.
Mi abuela me tejía escarpines grandes para dormir en invierno y calentadores cuando aprendía ballet.
Mi abuela jugaba conmigo a Antón pirulero, al balero, y a la lotería por plata.
Le gustaba ir a pasear por la Rambla Montevideana los días de tormenta, y que la llevaran por Bulevar Artigas a ver a las carameleras, así les decía ellas a las prostitutas y travestis.
Mi abuela de verdad ya no está conmigo, (falleció hace años), la cuide en sus últimos tiempos, ella ya no hablaba y ni sé si me conocía.
A diario cuando llegaba al hospital, me estiraba las manos, yo abría la cartera, sacaba un nuevo esmalte de uñas y ella sonreía.