
Por donde empezar...
Como contar mi vida en éstos últimos 30 días...
Primero lo primero : Mi madre volvió a ser mi madre, está mejor, muchísimo mejor !!!
Segundo lo segundo : Mi amor sí basto, y no sé si fue la varíta mágica para que todo se resolviera, pero me consta desde lo más profundo de mi corazón que mi amor sí basto.
Tercero : gracias a todos los que me tuvieron en sus pensamientos cada día, los que me mandaron fuerzas y sobretodo los que me dieron su FE sencilla, sin nada a cambio. Gracias es poco, pero es tan linda palabra ....
Luego de operada la trajimos a casa, estaba bien, había salido todo 10 puntos. A la semana se complicó con una infección que hizo debieran abrirle la cicatriz y dejar una herida al aire de unos 15cm de largo y más de 10 de profundidad, luego de una semana de una nueva internación en la que le dieron tranfusiones de sangre y le compensaron todos los valores que tenía desajustados volvimos a casa. Mi vieja ya no era la misma, y solo quizás en las mañanas podía reconocer en esa persona a mi mamá.
La cosa fue empeorando cuesta abajo a lo largo de los días hasta que llegó a no conocernos, a no saber que estaba en su casa, no quería comer ni tampoco tomar nada, caminaba de a pasitos y verla era una imagen que no quiero volver a imaginar en mi cabeza. Esos días de incertidumbre en los que no sabíamos que era lo que en realidad sucedía, ya que sus médicos según ellos estaban "desconcertados" fueron puedo decirlo los peores que he vivido. Mi madre no dormía más que 2 o 3 horas diarias de a saltos, debíamos hacer guardias y estar todo el tiempo con ella. Nos preguntaba por sus padres, rememoraba imágenes de su infancia, nos decía que estaba embarazada, y otras tantas historias más que hoy al recordarlas me hacer mover los labios con una mueca de sonrisa.Por fin un sábado dí con una psiquiatra que vino a casa, mi madre hacía 4 días que no dormía, ni una ni dos, ni tres horas, la doctora estuvo más de tres horas conversando con mi padre y nosotros escuchando serenamente nuestros relatos, nuestros temores (de que tuviera alzheimer), mirando los resultados de la tomografía cerebral que le habíamos prcticado (los médicos nos decian que quizás tenía una metástasis en el cerebro), haciendonos diversas preguntas sobre el pasado, y el presente de nuestra madre. Finalmente nos dio su opinión y éstas fueron sus palabras: " Su madre tiene un confusión mental aguda, a causa de todas las descompensaciones orgánicas que tuvo" -"Es un estado pasajero que retrocede totalmente sin dejar ninguna secuela", luego de muechas preguntas de nuestra parte y otras tantas recomendaciones de las de ella nos dejo allí con un poco más de tranquilidad y una justa lucecita qeu brillaba al fondo del camino iluminando nuestras esperanzas de recuperarla. Miento si digo qeu siempre creí en ella, en su diagnóstico, pues esa noche luego de haberla consultado me debatí entre el llanto y la entereza que debía tener durante muchísimas horas, finalmente luego de haberla pasado fatal pues mi madre alucinaba situaciones llamé a la psiquiatra a las 5 de la madrugada y le pedí auxilio, necesitaba que mi madre se calmara, dormirla, sedarla, pero que dejara de vivir ése instante. La psiquiatra me indico unos medicamentos que no hicieron mella en ella, y a las tres horas decidió venir a mi casa y extenderme unas órdenes de internación. Ése mismo día luego de muchas peleas con los médicos, que me decían que mi vieja estaba psiquiatrica, logré internarla en un sanatorio normal (no psiquiatrico), que le pusieran un suero, que la hidrataran y la atendieran ... Los médicos tampoco se ponían de acuerdo y en voz baja muchos de ellos me dijeron que era un problema psiquiatrico que era en vano que estuviera allí internanda. Me seguí sosteniendo de la psiquiatra, de su convicción sobre su diagnóstico, de mi fé esa que tiene gran parte de ustedes, de mis oraciones de mi reconciliación con ellas. Entonces llegó la mañana en la que llegué al sanatorio y mi vieja me miró y sonrió, cuando le bese la frente me dijo "mi ángel", me llamó por mi nombre y me reconoció ... y aunque luego me haya dicho cualquier disparate...al día siguiente, la mañana siguiente también me conoció cuando llegué... y de a poquito con pasitos chiquitos comencé a ver como recuperaba su conciencia y su vida.
Luego la pararon (estuvo dos semanas sin caminar), después pasamos dos días enteros juntas avanzando a pasos agigantados. Hasta que la doctora decidió que ya estaba bien para terminar en casa su recuperación. Cuando la traje a casa bajo la mirada desconfiada y temerosa de mi padre (esa es otra historia parte de la historia) tanto él como mis hermanos no creían del todo en mis palabras, aún conservaba ratos en los que hacía o decía inoherencias, pero seguí las indicaciones y los consejos de la psiquiatra , mis instintos, mis cuidados, mis mimos sin límites. Todos los días fui notando mejorías, cada vez más grandes, pasos gigantes que ensanchaban mi sonrisa y tranquilizaban mi descanso.
El sábado fue un espléndido día primaveral, me levanté y me fui para casa de mi vieja, era la última noche que la muchacha que ejercía de acompañante nocturna se quedaba allí. Cuando llegué mi vieja estaba bañada (por sus propios medios), y esperándome para desayunar juntas eran las nueve de la mañana y el sol brillaba por doquier. A las once salimos para la peluquería y nos mimamos juntas, planeamos la tarde.... luego hicimos el almuerzo para mi padre, mi marido y mi hijo. A las tres y media llegaron mis hermosos sobrinos y nos fuimos a el Parque Rodó (un parque de diversiones) a verlos reír.
No se si fue mi amor, no sé si fue mi fé, la tuya, la de él, la de otros.
El amor hace la fuerza.
Sé que mi vieja tiene energías renovadas para seguir adelante, aún le queda un largo camino, un tratamiento de quimioterapia, unas cuantas batallas más.
Pero hoy mismo le consta que no está sola.
Gracias !!!
