
Hace días que no escribo nada.
No es que no tenga cosas que contar, es que a veces uno no sabe hacerse a la historia, o quizás viceversa.
No saber como expresar esos pequeñísimos detalles protagonistas, para que el lector se sienta transportado hacia el cúmulo de sentimientos adversos, como hacer para que entiendan mi vida? Como hacer para no cambiar de humor a diario sin ser etiquetada de ¿!Histérica!? Serán los treinta y tres que se avecinan?
Cuantas preguntas quedarán sin contestar a lo largo de mi vida?
Cuantos sueños sin revelar?
Mi humor dio un giro brusco hoy al mediodía. Es que ya es tiempo de tomar un poco de aire. Respirar profundo y sentir que ese aire no lo estás compartiendo con nadie, que es solo tuyo, el momento y el lugar.
En donde puedo respirar así y sentir un aroma del que nunca me canso?
Calcé mis lentes de sol en mi nariz, un toque de glamour a la nueva melenita carré que me corté hace unas semanas... apago el celular, me subo al auto y conduzco treinta kilómetros escuchando uno de mis programas favoritos de radio, y aunque detesto el tránsito de Montevideo el lugar hacia donde voy bien vale la pena.
Estaciono, me bajo y camino despreocupada de las miradas ajenas, y es tan libre sentirse así... son sesenta los kilos que llevo rebajados, pero lo que se me ha ido no han sido tan solo grasas, se han ido tantas presiones, tantos miedos, tantas vergüenzas. Hay que vivirlo para entenderlo, pero no cambiemos de tema, voy preparada, caminando lenta y segura subo y subo escaleras que me llevan a la tierra prometida. Mientras, revuelvo la cartera buscando los lentes, -los de vieja dijera mi niño-, mientras me los cambio voy llegando, y a mis anchas entro en la librería.
Ahora - dos horas después- con 8 ejemplares de diversas temáticas en dos grandes bolsas emprendo retirada. Me siento mejor, mas calma, mas de mi lado.
Los libros me han acompañado desde que tengo memoria, y no es que en mi familia hubiera alguien que me acercara a ellos. Solita los agarraba, los leía, los miraba, los guardaba y día a día repetía las mismas escenas. A veces creo que estoy mal, no puedo leer tanto... a veces pienso que llevo demasía das vidas ajenas o inventadas a mi subconsciente, quizás eso me haga esperar siempre más y mejores cosas.
A veces lloro cuando leo.
Los libros me hacen un nudo en la mente, y en el corazón
No logro desprenderme de ninguno de ellos.
Igual tampoco quiero.
Gracias a todos los que me mandaron saluditos por el día de la madre, en Uruguay lo festejamos en mayo, pero las demostraciones de afecto son siempre bienvenidas.
Besos, abrazos, y hurras para todas las mamás del otro lado del charco, en especial para la "...Rubia enamorada....", y ".....la Morocha capricorniana....". Peguen duro chicas !!!