
Hoy ya más tranquila, luego de haber desayunado con mi vieja, de haberme levantado a las 7 de la matina para terminar velozmente dos láminas de dibujo que mi hijillo adorado tenía que entregar en el liceo (sí le hago las láminas porque el es desastre total para el dibujo, y no me arrepiento) me acomodo delante de la pc y mis dedos quieren comenzar ya a contarles tanta dicha.
Me reí mucho con sus comentarios especulando las razones de mi felicity, y bueno no han acertado pero...
El viernes en la tarde debía pasar por el consultorio del cirujano que operó a mi vieja a saldar algunas cuentas que habían quedado pendientes y levantar el resultado de la anatomia patologica (biopsia) que le hicieron al gran tumor que extriparon en la operación. Dudé en ir acompañada de mi madre, pues quería tener un espacio más "abierto" para hablar seriamente con el cirujano, pero ella insistió en acompañarme y bueno allí nos fuimos.
El cirujano quedó gratamente sorprendido de la grandiosa recuperación de su paciente, ya que mi madre como antes les conté ha vuelto a la vida (eso, más el cambio de look super fashion que se hizo le quito unos cuantos años). Nos invitó a sentarnos y comenzamos a charlar sobre lo bien que estaba, y sobre el episodio confusional que vivió del cual no recuerda (por suerte) absolutamente nada.
Llamó por el intercomunicador a su secretaria para que le trajera el resultado de la anatomía y segundos más tarde ya con el sobre en mano nos dijo que iba a leernos los resultados, que iba a decirnos las partes importantes, pues lo otro eran puros términos médicos que seguramente no entenderiamos..." Aquí dice que se ha estudiado minuciosamente lo extirpado y los dos extremos del intestino cortados no presentan ningún rastro de que el tumor se haya extendido hacia ellos, por lo tanto las partes que se unieron están libres de cualquier célula contaminada y que de 27 ganglios linfáticos extraidos solo 3 presentaban rastros de células malas, los cuales -agregó- también fueron sacados. Entonces, lo que le quiero decir con ésto - dijo mirando fija y tranquilamente a mi madre- es que USTED está CURADA. No quedan rastros de nada, usted está limpia y claro que va a tener que controlarse y pedir una consulta con un oncólogo, pero al trabajar yo con ellos a diario, ya puedo ir anticipándole que no va a necesitar ningún tipo de tratamiento ni de quimioterapia, ni de radiación, le van a recetar unas pastillitas y nada más. Va a tener que hacer controles, pero USTED , está CURADA..."
Mientras él hablaba creo que me hice más vieja, las arrugas que van dejando las sonrisas con los años son difíciles de borrar.
Hice mil preguntas y todas ellas fueron liberadoras, y comencé a llenarme de paz.
Cuando salimos, mi madre aún estaba un tanto callada, y mientras caminábamos por el pasillo del sanatorio le pasé el brazo por los hombros y acercándome le dije: "Mamá entendiste?, entendiste lo que nos acaban de decir? Estas C U R A D A !! Nos abrazamos largo y comenzamos a llamar por teléfono a mi padre y a mis hermanos y les aseguro que el suspiro de cada uno de ellos fue suficiente para saber la alegría que nos rodeaba a todos.
El domingo hubo gran festejo gran, toda la familia y muchísimos amigos vinieron a brindar por ésta gran noticia que nos pone nuevamente en el camino de la vida.
Cuando éstos golpes pasan por la vida, uno retoma el camino de forma distinta, sintiéndose a salvo y creyendo que todo es posible.
Me siento más fuerte y recuerdo un comentario que alguien me dejó o fue un mail que recibí en donde ponían que "Dios no nos da batallas que no podamos pelear".´
No he escrito sobre Dios en éste blog, tan solo sobre la fé, pero no me averguenza reconocer que durante toda ésta angustia necesité refugiarme en él, y por eso un día le pedí a mi Lolo que me acompañe a la iglesia (Lolo es católico), allí fuí y reze, lloré y pedí, pedí por la salud de mi madre, y también pedí fuerzas para vivir con toda esa angustia que me inundaba. Mientras mi madre estuvo internada fuí diariamente a la iglesia (sola) a seguir pidiendo, la semana pasada fui con mi madre a agradecer su recuperación, y voy a seguir llendo a hacerlo pues así lo siento.
No siento que fue Dios quien le dió salud, no me malinterpreten, me ha dado fuerzas, y ha mantenido mi fé intacta.
Mi fé la que tanto agradezco a ustedes a quienes no conozco, a los amigos que sí, y a tantas personas que me dieron fuerzas y ánimos.
Esa fé que construí con trozos de fé de otros y míos, la que nunca perdí.
Ése es el motivo de mi gran felicidad, ése es el motivo por el que con Lolo pensamos casarnos, lo hablamos cuando mi madre estaba grave y nos prometimos que si se mejoraba lo haríamos.
Cuando el viernes llegué a casa, Lolo ya sabía la noticia porque lo había telefoneado, pero lo primero que me dijo fue: "Enana, ahora nos vamos a casar !"
