miércoles, 22 de abril de 2009

Algo de mi ( I )



Ayer mientras le escribía un mail a Paula (Bera) me cayeron unos lagrimones, hay heridas que aunque sanadas nunca dejan de doler.
Es difícil ver a un hijo sufrir, es difícil saber que sufre y lleva la procesión por dentro. Mi hijo me cuida tanto desde chiquito que no me hace saber si está mal, y menos cuando del tema con su padre se trata.

En algún post conté como me separé, fue cuando mi niño tenía 3 días de nacido, los procesos luego de eso fueron lentos, por un lado yo quería que su papá lo viera, por el otro cada vez que fijábamos un encuentro se me hacía imposible regresar a mi casa, imposible regresar sana y salva, venía con mi corazón marchito, y también algunos moretones, la historia era de nunca acabar, y las promesas ya no me conmovían. Y así sucesivamente, luego de una salida “para ver al bebé”, yo dejaba de atenderle las llamadas, y me volvía una prisionera en mi propio hogar, no quería salir por si él estaba allí, y si iba a algún lado siempre miraba requisando cada rincón para no encontrar su rostro. Un día iba caminando para mi trabajo que me quedaba a dos cuadras, como siempre con la cabeza gacha, mi hijo ya tenía 3 meses, de pronto él se apareció de la nada y por supuesto no dejo que siguiera mi camino.
Me hizo caminar derechito, y no oyó mis protestas. Nos sentamos en el escalón de una casa abandonada. Allí estuvimos casi 5 horas.
En un momento apareció uno de mis hermanos en bici, me preguntó si estaba bien. Le dije que sí.
Conversamos mucho, no faltaron sus clásicas amenazas o apretones, los pellizcos que serían moretones luego, le dije que él debía aceptar que estábamos separados, me dijo como siempre la clásica excusa de que él quería ver a su hijo.
Le dije temblando de miedo que yo también quería que lo viera, pero eso no quería decir que me convierta en su rehén en cada visita.
Acordamos que al día siguiente “recuerdo que era el domingo de ramos del año 1996” yo iba a ir sobre el mediodía, y le iba a dejar al bebé dos horas junto a él en la casa de sus tíos (que eran buena gente)
Luego lo iba a ir a buscar, y el me lo iba a entregar sin hacerme ningún problema, ésa era su promesa.

Al otro día hice lo acordado y sobre el mediodía ya había dejado a mi bebé en sus brazos.
Pasé esas dos horas debatiéndome entre el miedo y el miedo, quise tranquilizarme para cuando tuviera que ir a buscar a mi hijo, pero los latidos del corazón se me hacían cada vez más fuertes.

Me pare delante del jardincito que tenía la casa de la calle Ramallo y toque timbre, esperando que saliera con el bebé en brazos y el bolso. Pero no, salió su tía, una señora mayor a la que yo le había tomado mucho cariño, y me hizo pasar, tuve que decirle que sí y entré.
Para eso eran las 14 y 30 aproximadamente, la tía me sentó y comenzó a hablarme y él me miraba de lejos con sonrisa socarrona, como diciendo “viste no te fuiste”, la tía me hablaba y hablaba inocentemente sin saber los problemas entre nosotros, bah, sabía que nos habíamos separado, sabía que él me trataba mal, pues yo un día se lo dije, claro, yo nunca decía que él me pegaba. Es algo que no te sale, algo que te mancha y por lo que sentís tanta vergüenza y humillación, que solo las personas que han padecido violencia lo saben, no puedo pedir que me entiendan, solo quiero contarlo.

Tome varias tazas de té, y de pronto él se paró y le dijo amablemente a la tía si se podía quedar con el bebe un rato, que nosotros teníamos que hablar e íbamos a salir a caminar un rato. Lo miré con odio, pero en la situación que me ponía, teniendo a una señora mayor que se había comportado siempre a las mil maravillas conmigo, yo no quería hacer una escena, y ella nada iba a poder hacer por mi si la hacía.
Salimos y caminamos, después de tantos años no recuerdo de que hablamos, solo que caminamos y el seguía siempre con lo mismo, que teníamos que volver, que él no iba a ser más así, que todo era culpa de mi madre, que el no era así porque sí. Mis oídos no escuchaban, mi mente estaba en otro lado, mi corazón junto a mi hijo, cada vez nos íbamos separándonos más. Mil historias pensé, comencé a sospechar… y si se llevaban a mi hijo y lo raptaban, y si de pronto venía su tío (el hijo de su tía), y se lo llevaba… ese hombre no era de fiar. Quería que terminara de hablar, quería que me dejara libre, ya eran más de las 8 de la noche y yo aún estaba allí. Lo que vino después no es para relatar, pero tampoco para pasar por alto. Estábamos casados, nos habíamos casado el 15 de diciembre del año anterior, pero aún dentro de un matrimonio puede existir la violación, muchas veces sentimos o vemos en películas que se trata el tema. Existe? Si, claro.

Cuando logró lo que quería, volvimos a la casa de sus tíos, mi gordo ya había tomado la mema y estaba dormido, sus ojitos cerrados, su cara de ángel.
Lo peor de la noche aún estaba por venir.


PD. Hace tiempo que quería escribir sobre ésta parte de mi vida, y espero no se lo tomen como un pedido de compasión, ni de lástima. Hoy hace 13 años de todo eso, estoy bien, he superado muchas cosas, he salido adelante, todo lo vivido me sirvió para crecer, de golpe, pero crecer al fin. Tenía 19 años recién cumplidos, un bebé a quien cuidar y una historia de la que siempre quise escapar, pero por fin he comprendido que uno no puede ni debe escapar de su propio pasado.

8 comentarios:

Solo *AnDy* dijo...

Que hijo de puta de puta !!, te violò?!, por Dios !!!... eras una nena para pasar por todo eso, imagino lo que habràs sufrido!!!!...
Lo peor de la noche aún estaba por venir....Pero que fuè lo que pasò despuès esa noche?, vas a seguir con tu relato?
Bueno, te mando un fuerte abrazo y espero que los fantasmas del pasado no se hayan quedado.
Besos.

Anónimo dijo...

lamento mucho todo lo que tuviste que pasar, de corazón te deseo la mejor de las suertes; la fuerza se nota que la tenés por animarte a contar cosas tan dolorosas.

Anónimo dijo...

Honestamente no sé que decirte, lo único que se me ocurre es que ya pasó, que tuviste que crecer de golpe, todos tenemos un pasado y no muy agradable a veces, pero eso nos hace más íntegros, y en la mayoría de los casos, mejores personas.
Yo también estoy preocupado por Paula. Le deseo lo mejor.

Gracias por el comentario que me dejaste, sos muy amorosa.

BESOTES ENORMES

Cris dijo...

Andy: si voy a seguir com mi relato, y la respuesta de la otra pregunta también es sí.
Me hace bien contar cosas que nunca he contado a nadie.

Anónimo: Gracias por tus deseos, estoy orgullosa de mí, de todo lo que vencí y logré hoy en día. Más orgullosa esoty de mi hijo, todo vale la pena.

Stanley: No hay mucho qeu se pueda decir, ya escribí que no espero comentarios de compasión, ni nada por el estilo. Compartir nuestras experiencias nos hace crecer, cada vez que mirando a los ojos a alguien, le cuento que fui víctima de violéncia doméstica, siento que derribe otro muro. Imáginate todos los muros que he derribado al postear ésta experiencia.
Ojalá a Paula le salga todo bien, sé qúe va a ser así, hay que pasar por procesos duros, y ver sufrir a tu hijo es lo peor que hay, pero lo que nos mata nos fortalece.
Besos

Marhya dijo...

Cris, sinceramente no sé qué decir, simplemente que admiro mucho cómo te has sabido desenvolver para llegar a ser quien eres, que supongo es sumamente dificil y que vales mucho.
Un beso muy grande.

Paula dijo...

TE LEÍ EN DOS VECES, EMPECÉ EN MI TRABAJO, LUEGO VINE, ME OCUPÉ DE MELY, TE MANDÉ EL MAIL Y VOLVÍ, A TERMINARLO PORQUE SABÍA QUE VENÍA LA PARTE DURA.
Y ESTOY SENSIBLE, COMO TE PASÓ A VOS CONMIGO.
ENTERRÉ MUCHO DE LO QUE VIVÍ EN MI MATRIMONIO, PREFIERO OLVIDAR PORQUE SINO, SALGO A LA CALLE A BUSCARLO Y LUEGO ME VEN EN LOS MEDIOS.
NO SIENTO COMPASIÓN, PORQUE LAS PERSONAS QUE HEMOS PADECIDO A SICÓPATAS, NO BUSCAMOS ESO, SINO COMPRENSIÓN.
TE ENTIENDO EN MUCHOS ASPECTOS, OTROS ME LO IMAGINO, PERO MI SENTIMIENTO FINAL ES EL DE ADMIRACIÓN.
TE QUIERO MUCHO CRIS, SOS GENIAL!

Cristal de uma mulher dijo...

Bela amiga va en friente porque la vida es bella de si vivir y olvidas el que no es bueno...Mi gran cariño por ti y tu vida

Cris dijo...

Paula: gracias por tus palabras, las sé sinceras. Todo tiene una procesión, y lo mío creo que está llegando al final de ella. Me siento fuerte, y para mí eso ya es tener la batalla ganada.
Besotes

Cristal: si, la vida es bella pero la vamos construyendo de a poco y tenemos que pasar por mucho para llegar a ser quienes somos.