
Ayer recibí un sms de un amigo muy amigo que decía así: "Cris, ayudame, me muero de ganas de llamar a Mariana."
Lo ví como media hora después de que llegó (pues estaba trabajando) y enseguida lo llamé (por suerte aún no había hecho la llamada). Estuvimos conversando largo rato y después de colgar me quede pensando en si mi consejo había sido bueno o no. Hoy después de leer un post en http://www.decadadelnoventa.blogspot.com/, volvió mi duda...
Mariana es su ex desde hace dos años, mi amigo tiene 43 y ella 23, digamos que el se enamoró perdidamente de ella y ella lo trato como a un padre, o sea: manteneme, mimame, haceme e centro de tu vida, (léase: lava los platos, cocina, plancha, hace la cama, y además trabaja 12 horas diarias) además de eso Marianita tenía delirios de comunista, un problema existencial con los desaparecidos (si se conversaba de eso delante de ella se ponía a llorar, aún sin haber vivido ninguna parte de la historia en carne propia, ni en una familia cercana), y peor que eso siempre pero siempre era el centro de atención, y si no lo era hacía que algo tremendo pasara para que todos nos preocupamos por ella, por ej.: venían a casa a cenar y comenzaba a sentirse mal, teníamos que llamar a la emergencia, era el cumple de mi amigo y la protagonista era ella, de nuevo se sentía mal había que cortarlo todo, o se iba a acostar y yo me quedaba sirviendo a la gente... No sé respeto a todos, pero Marianita no me caía bien, es más mi amigo era su padre no su pareja, al principio el disfruto de eso (pues no tiene hijos), pero luego fue una tortura hasta que decidió que no iba más y la dejo. Ella se alquilo una modesta casita a 2 cuadras de la de él (para tenerlo vigilado), y al tiempo volvieron juntos, cosa que no funcionó y nuevamente la separación. Él me pregunta porque no puede sacársela de la cabeza (aún cuando hoy tiene pareja-novia) , creo que la cuestión es que lo que le hizo sentir M no se lo hizo sentir nadie más en el mundo, que cuando uno estuvo enamorado de verdad siempre recuerda los momentos hermosos que vivió junto a la otra persona, pero y de los malos, de las angustias que vivimos y sufrimos no nos acordamos de eso?.
No quiero equivocarme cuando le digo que M le va a hacer mal, pero tampoco quiero lo contrario, y si M es su felicidad? (aclaro que M lo está buscando desde hace algún tiempo), y si M cambió?, todos tenemos una oportunidad de darnos cuenta de nuestro errores, y las oportunidades hay que brindarlas... pero a costa de que?, hay que arriesgarse a una segunda vuelta?, es verdad eso de perdido por perdido?; M es solo un recuerdo bonito que no puede olvidar o será su verdadero amor?
No creo que lo sea, pero me cuesta ver como sufre mi amigo por ese amor de antaño, aún hoy piensa que ella lo tortura hasta en sus recuerdos, y quiere darle un punto final, o sí, o no.
Valen las segundas oportunidades?



