viernes, 24 de abril de 2009
Sigue la historia... (III)
Empecé a caminar derechito como él me lo ordenaba, lloraba y apretaba a mi bebé junto a mi pecho, hacía frío ya eran como las tres de la mañana.
Entonces le dije: Pero vos recién cuando estábamos apoyados contra el muro me prometiste cosas, me las prometiste hoy todo el día, me dijiste que ibas a cambiar, como querés que te crea, mirá todo lo que hiciste – dije ahogándome en mi llanto.
El milagro sucedió y el me dijo: Tenés razón, vamos a que te tomes un taxi-
Dimos la vuelta, y la alegría no cabía en mí. Había terminado, por fin….
Cuando llegamos nuevamente a la parada de taxis, le dije que el tenía que hacer bien las cosas para que nosotros pudiéramos volver, y que así me estaba dando un buen ejemplo.
Entonces me miro con odio, me pidió que le diera al bebé.
- No, ya me voy – dije inocentemente
- No, no te vas- respondió
- Si, vos lo prometiste – insistí
- Te dije que vos te ibas, pero Gaby se queda conmigo – dijo
- No, el tiene que estar conmigo – dije
- No, el siempre está contigo, todas las noches está contigo, duerme contigo, hoy se queda conmigo.
- No, pero pensá que no tiene ropa (la había tirado toda), no tiene nada.- dije yo
- No importa me las voy a arreglar, vos andá y mañana me llamás y lo venía a buscar – respondió
- Por favor no me hagas esto- le dije
- Ya está decidido- me dijo.
- Bueno, entonces dejame que los acompañe hasta tu casa, así me quedo tranquila, después vuelvo y me tomo un taxi- dije
No piensen que lo iba a dejar así, dentro de mi mente me dibuje rápidamente los pasos que iba a seguir, primero lo acompañaría a su casa, lo dejaría con el bebé, después iría a una comisaría haría la denuncia y vendría a buscarlo con la policía.
Empezamos a caminar nuevamente hacia la calle Ramallo, el había suavizado su tono he iba diciéndome explicaciones de porque el niño debería quedarse a dormir con él. Entonces me paré, lo miré y le dije:
- Gabriel (sí, se llama igual que mi hijo), mirá yo estuve pensando ahora y creo que tenemos que darnos otra oportunidad, todo ha sido muy difícil y sé que para vos es difícil, quiero que empecemos de nuevo, ahora tenemos a éste tesorito y las cosas van a ir mejor-
Ahora- proseguí- dejá que me vaya con Gaby (junior) para la casa de mis viejos, mañana mismo empiezo a mudar todo para “nuestra” casa. (Con él cuando nos casamos vivíamos en la casa de mi abuela (ya fallecida) la mamá de mi madre). Mudo todo y después te vengo a buscar, vamos a vacunar al gordo juntos al Pereira (tenía que ser allí, allí había sido vacunado él) y luego nos regresamos para nuestra casa y empezamos de nuevo desde cero. Que te parece? Aceptas?, Yo aún te amo- dije.
Su rostro se transformo en sonrisas, me abrazo largo y me dijo: Sii!!!
Alargo el brazo, y paró un taxi, nos dimos un beso de a tres, y me subí, le hice adiós con mi mano y la manita de mi bebé, le hice adiós hasta que se hizo chiquito por la distancia.
Me dí vuelta, me acomodé en el asiento, lloré mucho, abrace a mi hijo y le susurre al oído:
- Esta fue la última vez vimos a tu papá.
PD No sabía cuanto había de pesarme hasta hoy en día esa decisión, la culpa con la que cargo por haberle negado a mi hijo su padre, como me juzgan algunas personas por ello.
No tuve otra elección, el bienestar emocional de mi hijo estaba primero.
jueves, 23 de abril de 2009
Algo de mí (II)
La buena de la tía me invito a cenar, a esas alturas yo ya no sabía como escapar de allí, quería irme claro, pero tampoco quería quedarme a solas con él. Si estaba con su tía nada podía sucederme, por lo que accedí a la invitación y me quedé a cenar.
Luego de cenar (para eso ya eran más de las 23 hs, no se) no recuerdo que sucedió, sé que el último ómnibus que tenía desde esa zona para mi casa ya había pasado. O sea que la única posibilidad era irme en taxi. Por suerte la tía sacó el tema y me dijo,- ahora tenés que tomarte un taxi Cristina, si querés te llamo uno por TEL-. Él no dejo que terminara de hablar y le dijo que íbamos a ir a unas dos cuadras de allí, a una parada de taxis y me lo iba a tomar en ese lugar.
Mi cara se transformó, no quería de nuevo estar a solas con él, pero tuve que acceder, le tenía tanto miedo, mi hijo ya no estaba en mi vientre, no podía defenderlo con mi cuerpo, tenía miedo que toda la locura que tenía su padre le hiciera daño.
Salimos a la calle, hacía un poco de frío pero no tanto, Gaby iba en mis brazos envuelto en una manta, la paz que me transmitía su cuerpo, su olor, tocarlo, esa paz es hoy mi consuelo, por esa paz volvería a vivir lo pasado.
Caminamos hacia la parada, yo rezaba porque nada retrasara mi viaje de vuelta ya más de 12 horas después, a mi hogar, imaginaba como estarían mis viejos (en esa época no había celulares), no sabían nada de mí más que mi promesa de regresar a eso de las tres de la tarde, todo eso rondaba mi cabeza cuando casi casi a unos metros de llegar a la parada de taxis, me pidió que me quedara un rato a conversar para arreglar las cosas. Me recosté a un muro, apoyé el bolso y la mochila en el piso y lo miré resignada esperando que comenzara a repetir lo mismo de siempre.
Lo que hablamos no sé, yo le seguía la corriente, y trataba de que me entendiera, de que supiera que no quería saber nada de él, que ya no lo quería, todo con sumas sutilezas.
De pronto tomo al bebé entre sus brazos, y le hacía mimos, todo eso me hacia llorar desconsoladamente, lo miraba a él y a nuestro hijo, pensaba en todo lo que me había ocurrido en el último año, en la familia feliz que siempre había soñado, en como había fracasado, en como me había metido en esa historia, en donde estaba ahora. Ya no era solo yo, la vida de mi hijo también era la mía.
Lo acurrucaba y le daba besitos, entonces le abrió la mantita y me preguntó:
- De donde sacaste la ropa que tiene puesta?
- Ese conjuntito se lo regaló una pareja amiga de mis viejos- dije tratando de que sonara normal.
- No me gusta – ya estaba furioso
- Quienes son esos amigos?
- Unos que viven cerca de la casa de afuera, siempre salen a caminar juntos- dije
- No quiero que use esto!- grito
Y comenzó a arrancarle la ropa, me dijo que lo iba a cambiar y que le iba a poner el otro conjunto que estaba en el bolso. Traté de detenerlo, pero todo lo que hiciera era en vano, le dije que no podía desvestir a un bebé de tres meses en medio de la noche en la calle, que se iba a enfermar, pero el estaba ciego de furia. (Según él, como él había sido un niño pobre, nuestro hijo no podía usar ropa nueva, por suerte mis primas me habían dado ropa de sus hijos, si lo vestía con ropa usada el padre estaba conforme)
Cuando terminó de desvestirlo y le puso otra ropa que había en el bolso, me pasó al bebé. Tomo con una mano el conjuntito y sosteniéndolo como si largara olor (con la punta de los dedos) lo estiro en el aire, saco de su bolsillo un encendedor y comenzó a prenderlo fuego. Yo lloraba, no sabía que más iba a pasar.
Después me dijo que me iba a parar un taxi, respiré aliviada esperando el final. Nos acercamos al cordón de la vereda y el bebé lloraba, le pedí que sacara el chupete del bolso, y él me lo pasó, ya habían pasado varios taxis libres pero me prohibía que los parara. Parado al borde de la calle comenzó a sacar las cosas del bolso, las examinaba, me las mostraba y me decía esto lo tenés que tirar y lo tiraba, tiro pañales, tiro mediecitas, saco el tarrito de toallitas de lanolina y las tiro una por una, me dijo que a el no le limpiaban el culo con eso, que era cosa de ricos, decía que yo era rica, pero que su hijo no iba a limpiarse el culo con cosa de ricos.
Yo no era rica, ni nada parecido, tenía 19 años, trabajaba desde los 15 o 16 en un supermercado (sigo trabajando allí), estudiaba para ser ayudante de arquitecto, mi padre era comerciante, mi madre era profesora, vivíamos bien, pero estábamos muy lejos de ser ricos. Una cosa es tener dinero porque uno se lo gana, y otra muy distinta es ser rico.
Para él, la diferencia era enorme, él no trabajaba, por lo tanto no tenía dinero para nada, eso le hacía rabiar contra mí y mi supuesta “riqueza”.
Vino un hombre que estaba en la parada de taxis, se acerco a nosotros y le dijo- Flaco, parála, te estás pasando, hace rato que te estás pasando.
No te metas- le dijo
Me tomó del brazo y empezó a caminar, me apretaba fuerte y me decía: Camina, camina, camina…- seguía repitiéndolo. Yo caminaba.
- Sabés cuantas veces caminé desde acá hasta tu casa porque no tenía un peso para el boleto?- me preguntó lleno de resentimientos.
- Caminaba porque tenía que verte, pararme frente a tu casa y ver que hacías, nunca salías, o andás con alguien? –decía
- Y también volvía caminando- terminaba.
- Ahora vas a saber lo que es caminar más de doscientas cuadras, ahora lo vas a saber, vamos a ir caminando hasta tu casa- sentencio.
PD1 Sé porque yo misma me lo preguntaba antes de tener ésta experiencia, que muchos se preguntarán porque las mujeres aguantan eso, porque no gritaba, porque no iba y me aferraba a ese hombre que decidió intervenir, porque no hacía algo. No tenía fuerzas, lo único que me rodeaba era el miedo. Las experiencias espantosas que viví junto a éste individuo son muchísimas, sin embargo seguía parada, manteniendo el equilibrio, pero parada al fin. La violencia constante, las amenazas eternas, los golpes, las torturas sicológicas, eso te hace pedazos, te recorta en pedacitos, se lleva tu mente, se lleva tu alma, te despoja de razón, no te queda autoestima alguna , pensas que realmente sos culpable, te va dejando en la nada. Nada haces y niegas todo. Pero yo ya había dado un gran paso, lo había dejado, había abandonado nuestro hogar. Ahora necesitaba saber como hacer para que esa noche se terminara.
PD2 Voy a seguir contando mi historia, pues cuando me puse a escribir no pude parar, escribí y escribí hasta llegar al final. Durante el proceso no se me cayó ni una lágrima, me dí cuenta de que hace tiempo debería haberme sentado a hacerlo y que cada vez soy más fuerte. Sepan disculparme por ello, pero ésta es mi historia.
miércoles, 22 de abril de 2009
Algo de mi ( I )
Ayer mientras le escribía un mail a Paula (Bera) me cayeron unos lagrimones, hay heridas que aunque sanadas nunca dejan de doler.
Es difícil ver a un hijo sufrir, es difícil saber que sufre y lleva la procesión por dentro. Mi hijo me cuida tanto desde chiquito que no me hace saber si está mal, y menos cuando del tema con su padre se trata.
En algún post conté como me separé, fue cuando mi niño tenía 3 días de nacido, los procesos luego de eso fueron lentos, por un lado yo quería que su papá lo viera, por el otro cada vez que fijábamos un encuentro se me hacía imposible regresar a mi casa, imposible regresar sana y salva, venía con mi corazón marchito, y también algunos moretones, la historia era de nunca acabar, y las promesas ya no me conmovían. Y así sucesivamente, luego de una salida “para ver al bebé”, yo dejaba de atenderle las llamadas, y me volvía una prisionera en mi propio hogar, no quería salir por si él estaba allí, y si iba a algún lado siempre miraba requisando cada rincón para no encontrar su rostro. Un día iba caminando para mi trabajo que me quedaba a dos cuadras, como siempre con la cabeza gacha, mi hijo ya tenía 3 meses, de pronto él se apareció de la nada y por supuesto no dejo que siguiera mi camino.
Me hizo caminar derechito, y no oyó mis protestas. Nos sentamos en el escalón de una casa abandonada. Allí estuvimos casi 5 horas.
En un momento apareció uno de mis hermanos en bici, me preguntó si estaba bien. Le dije que sí.
Conversamos mucho, no faltaron sus clásicas amenazas o apretones, los pellizcos que serían moretones luego, le dije que él debía aceptar que estábamos separados, me dijo como siempre la clásica excusa de que él quería ver a su hijo.
Le dije temblando de miedo que yo también quería que lo viera, pero eso no quería decir que me convierta en su rehén en cada visita.
Acordamos que al día siguiente “recuerdo que era el domingo de ramos del año 1996” yo iba a ir sobre el mediodía, y le iba a dejar al bebé dos horas junto a él en la casa de sus tíos (que eran buena gente)
Luego lo iba a ir a buscar, y el me lo iba a entregar sin hacerme ningún problema, ésa era su promesa.
Al otro día hice lo acordado y sobre el mediodía ya había dejado a mi bebé en sus brazos.
Pasé esas dos horas debatiéndome entre el miedo y el miedo, quise tranquilizarme para cuando tuviera que ir a buscar a mi hijo, pero los latidos del corazón se me hacían cada vez más fuertes.
Me pare delante del jardincito que tenía la casa de la calle Ramallo y toque timbre, esperando que saliera con el bebé en brazos y el bolso. Pero no, salió su tía, una señora mayor a la que yo le había tomado mucho cariño, y me hizo pasar, tuve que decirle que sí y entré.
Para eso eran las 14 y 30 aproximadamente, la tía me sentó y comenzó a hablarme y él me miraba de lejos con sonrisa socarrona, como diciendo “viste no te fuiste”, la tía me hablaba y hablaba inocentemente sin saber los problemas entre nosotros, bah, sabía que nos habíamos separado, sabía que él me trataba mal, pues yo un día se lo dije, claro, yo nunca decía que él me pegaba. Es algo que no te sale, algo que te mancha y por lo que sentís tanta vergüenza y humillación, que solo las personas que han padecido violencia lo saben, no puedo pedir que me entiendan, solo quiero contarlo.
Tome varias tazas de té, y de pronto él se paró y le dijo amablemente a la tía si se podía quedar con el bebe un rato, que nosotros teníamos que hablar e íbamos a salir a caminar un rato. Lo miré con odio, pero en la situación que me ponía, teniendo a una señora mayor que se había comportado siempre a las mil maravillas conmigo, yo no quería hacer una escena, y ella nada iba a poder hacer por mi si la hacía.
Salimos y caminamos, después de tantos años no recuerdo de que hablamos, solo que caminamos y el seguía siempre con lo mismo, que teníamos que volver, que él no iba a ser más así, que todo era culpa de mi madre, que el no era así porque sí. Mis oídos no escuchaban, mi mente estaba en otro lado, mi corazón junto a mi hijo, cada vez nos íbamos separándonos más. Mil historias pensé, comencé a sospechar… y si se llevaban a mi hijo y lo raptaban, y si de pronto venía su tío (el hijo de su tía), y se lo llevaba… ese hombre no era de fiar. Quería que terminara de hablar, quería que me dejara libre, ya eran más de las 8 de la noche y yo aún estaba allí. Lo que vino después no es para relatar, pero tampoco para pasar por alto. Estábamos casados, nos habíamos casado el 15 de diciembre del año anterior, pero aún dentro de un matrimonio puede existir la violación, muchas veces sentimos o vemos en películas que se trata el tema. Existe? Si, claro.
Cuando logró lo que quería, volvimos a la casa de sus tíos, mi gordo ya había tomado la mema y estaba dormido, sus ojitos cerrados, su cara de ángel.
Lo peor de la noche aún estaba por venir.
PD. Hace tiempo que quería escribir sobre ésta parte de mi vida, y espero no se lo tomen como un pedido de compasión, ni de lástima. Hoy hace 13 años de todo eso, estoy bien, he superado muchas cosas, he salido adelante, todo lo vivido me sirvió para crecer, de golpe, pero crecer al fin. Tenía 19 años recién cumplidos, un bebé a quien cuidar y una historia de la que siempre quise escapar, pero por fin he comprendido que uno no puede ni debe escapar de su propio pasado.
domingo, 19 de abril de 2009
Un mimo
. LALO Y LALA PONEN LA MESA
. LELO Y LILA AMASAN LA MASA
. MI MAMA ME MIMA
Ésta vez no fue mi mamá, sino que fue Paula de Bera http://histerias-historias.blogspot.com/ , me mando un mimo blogueril regalándome éste premio
Paula de Bera, muchísimas gracias por haberte acordado de éste espacio y de mi persona, el blog y los blogs de otros, el tuyo por supuesto, forman ya parte de mi vida, una parte que me encanta y me descansa, en donde puedo mostrarme desde adentro y compartir miedos, tristezas, risas y donde me siento en compañía, sé que es extraño para algunos, pero también sé que hay muchos que me entenderán. Por eso éste premio es tan significativo, porque promueve la amistad, y sí creo que se puede ser amigo sin nunca haberse visto las caras. Claro que lo creo.
Las reglas cuando se recibe el premio son las siguientes:
1. Presente la idea del premio.
2. Ponga el enlace del blog que lo recompensó.
3. Publique las reglas.
4. Elija diez blogs a quienes les otorgue el premio.
5. Informe a los bloggers
Como no soy mucho de seguir los pasos al pie de la letra, no voy a premiar, sino a compartir este lindo mimito con todos los que me leen y con toda la lista de blogs de los que soy asidua lectora (están a un costadito de éste texto).
Gracias de nuevo Paula, sos una lucecita en la galaxia de Blogger.
sábado, 18 de abril de 2009
Pasajes de ayer

Llamada telefónica de mi marido a eso de las 19hs.
El- Ese vestido era para mí !!!
jueves, 16 de abril de 2009
Dime
ni me darás la felicidad de la resignación,
sino la felicidad que duele de los elegidos,
los que pueden abarcar el mar y el cielo con sus ojos
y llevar el Universo dentro de sus cuerpos.
Y yo te vestiré con lodo y te daré a comer tierra
para que conozcas el sabor de vientre del mundo.
Escribiré sobre tu cuerpo la letra de mis poemas
para que sientas en ti el dolor del alumbramiento.
Te vendrás conmigo: haremos un rito del amor
y una explosión de cada uno de nuestros actos.
No habrán paredes que nos acorralen,
ni techo sobre nuestras cabezas.
Olvidaremos la palabra
y tendremos nuestra propia manera de entendernos;
ni los días, ni las horas podrán atraparnos
porque estaremos escondidos del tiempo en la niebla.
Crecerán las ciudades,
se extenderá la humanidad invadiéndolo todo;
nosotros dos seremos eternos,
porque siempre habrá un lugar del mundo que nos cubra
y un pedazo de tierra que nos alimente.



